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Viernes 04 del Julio de 2008 — Actualizado a las: 17:27 PM

Director: Humberto Salerno

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OPINIÓN
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Preparados para el cambio de gobierno
Francisco Oteo

Economista

02/08 Hace algunos días me preguntaron sobre el resultado de las elecciones del nueve de marzo. ¡Qué buena pregunta! ¡Aquí estaría yo si lo supiera! Pero tengo una respuesta: Ganará el que mejor posicionamiento tenga. De la misma manera que los productos o marcas tienen éxito...
 

Hace algunos días me preguntaron sobre el resultado de las elecciones del nueve de marzo. ¡Qué buena pregunta! ¡Aquí estaría yo si lo supiera!

Pero tengo una respuesta: Ganará el que mejor posicionamiento tenga. De la misma manera que los productos o marcas tienen éxito, en función de su brand equity, es decir, en virtud de su valor de marca, los partidos políticos también triunfan en función de esa brand equity.

Actualmente ya no es ninguna novedad que los partidos políticos planteen sus propuestas en clave publicitaria. Ni es extraño, ni tampoco ha de ser considerado como un pecado. El proceso de seducción publicitario no es muy distinto al proceso de seducción que un hombre sigue hacia una mujer o viceversa, o entre dos hombres o mujeres. ¿Por qué debería ser ilícito generar un proceso de seducción hacia los ciudadanos, de unos partidos para que los voten a ellos y no a los otros? Si la técnica publicitaria funciona para vender acciones de una empresa, o reclamar pasivo bancario, o para vender más coches, y es una profesión apasionante, ¿por qué los políticos deberían ser distintos?

"Ganará el partido que tenga más seguidores emocionales"

¡Pues está muy claro! Ganará las elecciones aquel partido que tenga más seguidores emocionales y estén dispuestos a depositar su voto. Tanto da si el programa es mejor o peor; nadie se lo lee, o mejor dicho, casi nadie.  Todos somos unos perezosos de la lectura; preferimos ver la televisión, escuchar la radio, o leer la prensa, ya sea impresa o digital.

De todo lo que digan de los partidos, los medios de comunicación, nosotros nos haremos una idea de lo que más nos conviene y votaremos aquella opción que más complazca nuestras emociones. Y eso sólo ocurrirá para los que no tienen clara su opción.

Para aquellos que sí la tengan clara, la opción es única. Poco importa lo que hagan o digan los líderes políticos.  En esta tesitura, el PSOE y el PP están empatados en votos.

Ganará las elecciones aquel partido que consiga convencer a los que yo llamo “desencantados de la política”, o sea, que consiga levantar el ánimo de los que no tienen pensado votar o creen que votar en blanco es la mejor alternativa y, a última hora toman partido, ¡nunca mejor dicho!.

El PSOE no ha hecho los deberes. Se ha dedicado a resolver el día a día, sin generar estrategias claras de futuro. Ha perdido mucho el tiempo y esfuerzos en memorias históricas, en leyes orgánicas regionales, en un falso proceso de paz con ETA, en preocuparse de los desfavorecidos, en vender Endesa, en la violencia de género, en discutir sobre las patrias y las naciones, en casar a los gays, en impedirnos correr por la carretera, en no dejarnos fumar, en no dejarnos beber,…  Para unos es sinónimo de querer implementar políticas sociales en serio, para otros una pérdida de tiempo.

Y eso que para los economistas neoliberales es sinónimo de ineptitud, de amateurismo político y de posturas cretinas, para muchos ciudadanos es una clara voluntad de generar paz social, de preocuparse realmente de lo que el pueblo necesita. Y los economistas neoliberales no son los únicos que votan, votan los ciudadanos.

Creo que el PSOE no tiene la solución a la recesión que se avecina (para mí es una crisis muy seria). Sencillamente, son conscientes, pero no encuentran la fórmula. Es la falsa progresía lo que les limita. España necesita un cambio. Pero también es cierto que el PSOE es un gran partido, con multitud de seguidores confiados en que sus políticas son certeras y, para ellos, sólo ese camino es el que puede depararnos un mejor futuro.

Sin embargo, muchos son los ciudadanos que tampoco creen en el PP y no porque sus propuestas no sean bastante convincentes, que lo son, sino porque su brand equity no es tan buena como la del PSOE.

"Hablar de izquierdas y de derechas ya no tiene ningún sentido"

El gobierno de Aznar, sobre todo desde 1996 a 2000, fue un paradigma de lo que hay que hacer en política económica. España iba bien. ¿Por qué hay que negarlo? Sin embargo, la guerra de Iraq y los tediosos atentados del 11 de marzo de 2004, hicieron añicos la gran labor económica de Aznar. Ya nadie se acordaba de lo bien que iba la economía. Y ganó el partido que mejor brand equity tenía, eso sí, gracias al maldito atentado que costó la vida a casi 200 inocentes.

¿Me pedían cuál iba a ser el resultado de las elecciones? Pues, como si no acierto, nadie me va a sancionar, y si acierto, nadie me va a aplaudir, voy a decir que, sinceramente, no lo sé. Sólo sé, que yo, que hace ya muchos años que borré de mi mente a las izquierdas y a las derechas, porque son conceptos de finales del siglo XIX y hoy en día no tienen ningún sentido y, en consecuencia, valoro mucho más la gestión y el talento político; y pienso, como las mujeres sensatas, que, si no disponen de medios suficientes, en lugar de comprar muebles nuevos, cambian el sofá de sitio, abogo por un triunfo de los populares. Creo que votar al PP, tal como está la situación, es más sensato, pero es más un castigo al PSOE, que un premio al PP.

Y como el ser humano es más emocional que racional, creo que serán muchos los que callan su intención de cambiar el sofá de sitio, pero lo cambiarán.

Mi pronóstico. Ganará el PP, por muy poco margen de votos, pero las alianzas del PSOE con otras fuerzas políticas harán de José Luis Rodríguez de nuevo presidente. A ver si, con ese voto de castigo, cambian las cosas, aunque, con la crisis que se avecina, el cambio, naturalmente será a peor. Valga el dicho de que siempre tendremos el gobierno que nos merecemos y España, en estos momentos, merece un castigo. Nos hemos vuelto muy comodones y perezosos a la hora de discernir entre los políticos que trabajan en serio y los que sólo hablan en los medios. Nos dejamos influir demasiado, sin informarnos y sin tener memoria. O lo que es lo mismo, tratamos de formar una brand equity de cada partido y damos nuestro voto a aquél que la tiene más grande (¡la brand equity claro!)

Pues eso, ganará el partido que mejor brand equity tenga el nueve de marzo. La crisis puede hacer que el PP tenga un poco más de brand equity que el PSOE. Otros partidos minoritarios y nacionalistas tendrán la clave para dictaminar a qué brand equity están dispuestos a mejorar. Alea jacta est.



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Comentarios de usuarios
preparados para (jose navarro)
28 de Febrero del 2008 a las 04:58 AM
Este tipo es del pp pero no se atreve a decirtelo directamente y por supuesto el pesimismo y la tristeza es que sabe perdedor.!valor hombre que falta mucho para el apocalipsis ¡
¡"Chapó"! (Chol)
27 de Febrero del 2008 a las 17:41 PM
Holaaa, sólo quería, D. Francisco, felicitarle por este gran artículo que resume mis pensamiento y postura mejor de lo que yo habría alcanzado nunca siquiera imaginar. Ha metido vd. el dedo en la llaga del entramado político español (en el que, por supuesto, incluyo al electorado) y ha hecho, a mi parecer, la mejor radiografía del paisanaje en el que estamos inmersos: ese de "¡viva er beti manque pierda!". De corazón, me descubro, chapeau! Chol.