Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
A pesar de su nombre, proveniente de la jerga propia del mundo del marketing, Crowdsourcing es una brillante y muy real idea de negocios. Aunque sus definiciones y terminología varían, la idea básica consiste en aprovecharse de la inteligencia colectiva del público en general para completar tareas que normalmente desarrolla la propia empresa o que externaliza a otras empresas especializadas (outsourcing).
Sin embargo, el usar mano de obra barata es sólo uno de los atractivos de esta nueva tendencia. Lo más importante es que permite a los directivos expandir el tamaño del “talent pool” u océano de ideas, a la vez que consiguen una visión más profunda de aquello que el consumidor realmente quiere.
¿Por qué es importante hoy?
Con la aparición y espectacular crecimiento de media generado por los propios usuarios de blogs, Wikipedia, My Space o YouTube, la frontera que tradicionalmente había existido entre el productor y el consumidor se ha desvanecido. Ya no es políticamente correcto decir que el mercado posee una “inteligencia colectiva”, ya que hoy todo este conocimiento, pasión y creatividad son accesibles para todo aquel que lo desee.
“Sin el Crowdsourcing no sería posible la explosión de productividad e innovación de la sociedad de hoy”
Un ejemplo bien claro de lo honda que es la raíz de este fenómeno lo constituye el hecho de que la prestigiosa revista Time nombró como “Personaje del año 2006” a “TU” (You), es decir, a todas aquellas personas anónimas que hacen posible lo que se ha dado en denominar “Economía de la inteligencia global”. Sin el Crowdsourcing no sería posible la explosión de productividad e innovación que la caracterizan y los millones de mentes que la han creado habrían permanecido en la oscuridad.
La idea de solicitar la opinión del cliente no se puede decir que sea revolucionaria, e iniciativas anteriores como el movimiento para el software de código abierto (open source) han mostrado lo que se puede alcanzar cuando se trabaja con un número enorme de colaboradores. La diferencia está en que la tecnología actual permite alistar a un número aún mayor de gente, de perfil no técnico, para desarrollar tareas todavía más complejas y creativas a un coste significativamente más reducido.
¿Y por qué es importante para ti?
Sólo son necesarios un poco de sensibilidad y unos objetivos claros para atraer a miles de personas que quieren y pueden ayudarte a desarrollar tu negocio. Desde diseñar campañas de publicidad hasta probar y analizar nuevos proyectos, pasando por resolver complejos problemas de I+D, hay muchas posibilidades de que esta ayuda procedente de más allá de las paredes de tu negocio sirva para mejorar tu situación en el mercado. Constituye un recurso más disponible para alcanzar los objetivos marcados.
A cambio, la mayoría de los participantes tan sólo piden un poco de reconocimiento personal o algún pequeño incentivo financiero si el trabajo no tiene una repercusión clara para la sociedad.
“El Crowdsourcing implica un cambio cultural en los equipos de dirección que no todas las empresas tradicionales tendrán capacidad de aceptar”
Puntos fuertes
El Crowdsourcing puede mejorar la productividad mientras disminuyen los gastos de personal y búsqueda. Utilizar Internet para pedir la opinión de una comunidad activa y apasionada de clientes puede reducir el tiempo necesario para recoger datos mediante focus groups o encuestas, y a la vez puede ayudar a la creación de expectación sobre los nuevos productos que llegarán al mercado.
Puntos débiles
Los llamados “Crowds” no son empleados, por lo que los directivos no pueden pretender tener el control sobre ellos. Si bien muchos no piden ninguna compensación económica, ni productos gratuitos, todos ellos quieren ver reconocimiento, satisfacción por el trabajo bien hecho y libertad para desarrollarlo. También es necesaria una buena dosis de tiempo, paciencia, saber escuchar, transparencia y honestidad.
Además, dada su naturaleza innovadora, el Crowdsourcing implica un cambio cultural en los equipos de dirección que no todas las empresas tradicionales, acostumbradas a trabajar de arriba hacia abajo, tendrán capacidad de aceptar.