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Martes 02 del Diciembre de 2008 — Actualizado a las: 18:03 PM
Todos los veranos igual. Según se va acercando el momento de salir de vacaciones los inversores van viendo cada vez menos claro qué hacer con sus ahorros durante agosto. Algunos años el mercado acumula excelentes subidas, y resulta más fácil decidirse a deshacer la cartera de bolsa o traspasar los fondos de renta variable a un fondo de dinero, y así pasar el verano entero sin preocuparse de consultar las páginas salmón de la prensa, algo que suele dar pereza en la playa.
Otros años, como en 2006, se llega a estas fechas estivales con un mercado desanimado, e incluso en mínimos del año. Ante esta situación, la venta de las carteras de bolsa no suele ser una buena estrategia porque cuando el mercado está muy barato aparecen los cazadores de gangas y vienen los rebotes. Quedarse fuera por estar descansando en la tumbona es una pena.
Por último, están los años realmente difíciles. La bolsa está volátil, las ganancias del año no están mal, pero tampoco cubren las expectativas con las que se empezó el ejercicio, la tendencia es lateral y nadie nos aclara qué va a pasar en los próximos meses. Esto es una definición bastante precisa de la bolsa española en julio de 2007. Tan pronto parece que el mercado se va a hundir hasta los 14.000 puntos, como vemos al índice selectivo español rebotando y situándose de nuevo por encima de los 15.000 puntos, en busca de los máximos del año.
"Estados Unidos sigue mandando en las bolsas y los mercados de bonos"
Con estas perspectivas, deshacer una cartera de renta variable bien diversificada no es recomendable, aunque sí creemos interesante bajar el nivel de riesgo. Es decir, si sólo estamos invertidos en España, conviene vender un poco de la cartera, o diversificar invirtiendo en fondos de inversión de bolsa europea y americana.
Las posiciones más especulativas deberían deshacerse a la espera de mejores tiempos para la bolsa. Por ejemplo, empresas sobre las que hay rumor de OPA, o empresas de sectores muy castigados, como el inmobiliario, pueden esperar a septiembre. Para ir vendiendo, nada mejor que aprovechar los repuntes del mercado, y con un poco de suerte, nos podemos ir de vacaciones tranquilos. Sin embargo no hay que precipitarse: durante la segunda quincena de julio se publican la mayor parte de los resultados empresariales del primer semestre del año. Habrá días en los que los resultados publicados sean mejores de lo esperado, ayudando a que las bolsas reboten; son buenos días para vender esas posiciones especulativas o de riesgo.
Además de los resultados, tenemos dos fechas en el calendario marcadas en rojo: la primera, el 18 de julio. Este día se publica el IPC americano. Estados Unidos sigue mandando en las bolsas y los mercados de bonos. La economía americana está pasando por un momento de crecimiento débil, motivado por unos tipos de interés bastante altos y sobre todo por la crisis inmobiliaria que afecta al consumo. Si la economía es débil y los tipos de interés están altos ¿no debería Bernanke bajarlos? Sí, pero no puede, porque la inflación está alta, por encima del nivel que la FED considera “cómodo”, que es un crecimiento interanual de los precios menos volátiles por debajo del 2%. Si el 18 de julio se publica un IPC subyacente por debajo del 2%, los mercados lo aplaudirán. Pero queda un escollo adicional: el mercado laboral. En Estados Unidos a pesar del parón de la economía, no dejan de crear empleo. Con esta situación Bernanke tiene miedo de que la inflación se dispare porque los salarios suban demasiado. Por tanto y paradójicamente, al mercado le interesa que la tasa de paro en EE.UU. suba para que la FED no vea trabas a la hora de bajar tipos y reactivar la economía americana, y con eso, toda la bolsa mundial. El cinco de agosto sale el paro americano, después de esa fecha, ¡a la playa hasta septiembre!