Los expertos, que raramente están todos de acuerdo, han llegado a una unanimidad, al considerar que de forma más o menos inmediata (entre tres y diez años), a la economía del bienestar le acechan tres grandes problemas a resolver, y por este orden:
El agua; recurso escaso que produce actualmente 200 millones diarios de personas con gastroenteritis (fundamentalmente por ingerir agua contaminada); con la realidad de que casi un tercio de la población mundial carece de un mínimo acceso al agua (mas de 1.500 millones de habitantes).
El medio ambiente; no solo con el calentamiento del planeta con los correspondientes problemas de todo tipo que ello comporta, sino que además la polución con las graves consecuencias, que requieren un total replanteamiento de la vida en todas sus expresiones (clima, agricultura, ganadería, pesca, industrialización, sanidad, nutrición, trabajo, ocio y un largo exhaustivo etc.) que afectan gravemente a las personas y colectividades, estén donde estén y se configuren de cualquier forma, raza e incluso religión.
“El calentamiento del planeta y la polución requieren un total replanteamiento de la vida en todas sus expresiones”
El aprendizaje permanente a lo largo de la vida, imprescindible y necesario para toda la humanidad, si quiere alcanzar una mínima y adecuada incorporación al uso y disfrute de los nuevos progresos tecnológicos insertos en un constante avance cambiante, configurante básico de la Sociedad de la Información y la Gestión del Conocimiento. Se está pasando del HACER, al SABER.
Todo ello comporta radicales cambios estructurales, operacionales y funcionales, que generan profundos retoques en la actuación económica, laboral, social y personal, que sin duda condicionan un reajuste del actual bienestar en que, no siempre, los resultados serán del todo positivos, en la medida de lo que deseen, y que contemplarán: empobrecimiento económico; paro laboral; y modificaciones importantes en: la vida de las personas, su comportamiento consumista, sus niveles de bienestar, un desarrollo económico más reducido, enfrentamientos incluso violentos, entre el primer y tercer mundo, que convulsionarán los acontecimientos si no se pone remedio a los modernos, esta vez tres nuevos jinetes del Apocalipsis, a sumar a los cuatro que ya vienen siendo crónicos desde la noche de los tiempos.
Hay que pensar seriamente en identificarse con su problemática y buscar una acción colectiva solidaria para resolverlos; sino el porvenir no será de color de rosa.