Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Lunes 12 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 01:35 AM
El otro día tuve la oportunidad de asistir a "MoodleP@rty" un evento organizado dentro del marco de Expoelearning 2008. Moodle es un fenómeno en sí mismo. Una plataforma de Elearning que está siendo adoptada por Empresas y Universidades en todo el mundo como el estándar para el desarrollo del Elearning a una velocidad vertiginosa respecto a cómo avanzaba el mercado del Elearning y con un desplazamiento brutal de las plataformas que habían tomado sus posiciones en centros educativos, universidades y empresas.
En MoodleP@rty se presentaron y defendieron las ventajas del software de código abierto frente al software propietario a nivel general y en concreto de Moodle.
Ventajas principales:
• Código abierto
• Software gratuito
• Do it yourself o el Método “Juan Palomo yo me lo guiso yo me lo como”
• Soporte técnico por parte de la comunidad Moodle
• Competencia perfecta entre proveedores
• Plataforma disponible en más de 70 idiomas
• Las mejoras, adaptaciones que se realizan se pueden poner a disposición de otros usuarios, etc…
Yo que he visto cómo ha evolucionado el mercado del Elearning en España, estoy absorto por la potencia conceptual y en parte mesiánica de Moodle.
Moodle es una plataforma de Elearning gratuita, se puede descargar en un servidor linux o Windows y con unos conocimientos básicos de programación en php, la puedes poner a funcionar. Al parecer con buenos resultados, siempre teniendo en cuenta que es gratis.
Lo que antes para un cliente interesado en la compra o alquiler de una plataforma de Elearning eran requisito imprescindibles, ahora en cierta manera se banaliza, alegando la gratuidad de la aplicación:
• Incompatibilidad actual de SCORM, un estándar para paquetizacion de contenidos. El más respetado e idealizado hasta la fecha. Al apostar por contenidos en pdf y el aprendizaje con herramientas como forums y chats, no se hace necesario invertir en el desarrollo de contenidos que cumplan estándares para ser reutilizados en otras plataformas.
• Imposibilidad de realizar formaciones a ritmos diferentes a alumnos que empiezan en momentos diferentes el mismo curso. Se recomienda que todos los alumnos cambiar la programación y que todos los alumnos empiecen al mismo tiempo el curso.
• Incompatibilidad con determinados materiales multimedia, se recomienda no invertir en contenidos y en lugar de ello colgar pdf’s.
• Y así un largo etcétera de recomendaciones-excusa para cosas que la Plataforma no puede hacer...
Vendría a ser como si alguien nos justificara que para qué queremos aire acondicionado en el coche si abriendo las ventanillas es suficiente. O que el ABS tampoco aporta tanta seguridad si no vas deprisa, ve más despacio y ya está. Y estas dificultades ahora no tienen ninguna importancia porque los usuarios se han adaptado a Moodle y no Moodle a los usuarios.
Esto me lleva a reflexionar, sobre las cualidades de los productos exigidas por los consumidores y usuarios, y a compararlas con sus necesidades reales. Está claro que los usuarios nos adaptamos a cierta precariedad si ésta es inicialmente gratuita. Y el fenómeno Moodle así lo demuestra.
Además, al sufrir en extremo, los usuarios, llamémosles “desarrolladores que se encargan de la personalización" con la implantación de Moodle, el sentimiento de haber colaborado en el desarrollo de la plataforma modificándola y adaptándola a las especificas necesidades del usuario, hace que ellos mismos se conviertan en evangelizadores de su propio sufrimiento, vestido de grupo de mejora.
Y si a esto sumamos que una vez que hemos empezado a estirar del hilo por nuestra cuenta y nos encontramos que tenemos 100 nudos que no sabemos deshacer, porque ante la ilusión que nos hacia el juguetito se nos ha ocurrido modificar partes esenciales del software, lo que ellos denominan "Core" al final nos vemos obligados a poner en manos de desarrolladores especializados tanto el mantenimiento de la aplicación como el soporte técnico, el hosting o el housing, con lo que estamos ante un modelo que, desde mi punto de vista, no necesariamente es mejor que el del software propietario.
Antes pagábamos a priori y ahora pagamos, a priori y a posteriori. A priori por todo el tiempo que dedicamos a entender y configurar la plataforma con todas las horas de los técnicos y a posteriori porque el juguetito no era tan sencillo como nos decían... ¡Pero como es gratis al principio....! Digamos que al final del proceso tenemos los Mismos perros con distintos collares.
He elegido el caso de Moodle para reflexionar sobre tres temas:
• La relativa importancia de la calidad del software
• El fenómeno del bricolaje informático y sus consecuencias en las organizaciones.
• El fenómeno del poder de los grupos en la red a los que no les mueve ningún interés económico, y que desarrollan soluciones TIC con gran éxito de implantación.
Eso si, estoy impresionado de la potencia evangelizadora de este tipo de grupos y como pueden arrollar a cualquiera que se ponga a su paso. Desarrolladores de software, hay que espabilar que vienen tiempos muy complicados. ¡Hará falta mucha innovación y calidad real percibida por parte de los usuarios para superar este tsunami!