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Martes 02 del Diciembre de 2008 — Actualizado a las: 18:03 PM
Durante los últimos días, al igual que ocurrió en marzo, hemos vuelto a ver recortes en las bolsas mundiales. En un breve espacio de tiempo hemos pasado de nuevos máximos a volver a perder los 15.000 puntos en el Ibex35. Aunque el sentimiento generalizado es de incertidumbre y de alta volatilidad esta vez la situación no ha sido como a finales de febrero, ya que no hay un detonante claro.
De nuevo se han producido caídas en las bolsas chinas pero la respuesta en mercados cercanos como el japonés no ha sido la misma ni tampoco se vio reflejada de forma inmediata en la bolsa americana o en las europeas ya que se debía a una medida fiscal a nivel interno.
Hay que tener en cuenta que aunque la globalización afecta a todos los países no hace que las circunstancias económicas cambien de golpe de un día para otro en todas partes. Al menos de momento no hay ninguna señal que haga presagiar un escenario desastroso ni a corto ni a medio plazo. Se espera que el crecimiento mundial en 2007 se desacelere con respecto al del año 2006 pero aun así la tasa esperada está en torno a un 3,5%.
"Hoy se impone la prudencia aunque no debemos olvidar que la renta variable sigue siendo el activo más atractivo"
Las circunstancias no han cambiado tan radicalmente para estar eufóricos un día y al día siguiente asistir a recortes pronunciados. En los últimos meses hemos asistido a un descenso en la volatilidad de los mercados, muy por debajo de la media histórica, que se ha disparado en dos ocasiones, el recorte de finales de febrero y en el más reciente de la semana pasada.
En EE.UU sí se observa una pequeña ralentización en el crecimiento, sobre todo a raíz de la crisis del mercado hipotecario y el contagio a otros sectores. Pero aunque son riesgos para la economía el porcentaje que representan no es muy elevado y el mercado se ha adaptado a la nueva coyuntura.
Respecto a Europa, nos encontramos con un escenario diferente. La semana pasada el BCE situó los tipos en el nivel del 4%. Tras varios años con crecimientos en torno al 2% se empieza a ver una recuperación liderada por Alemania y también, aunque en menor medida, por Francia e Italia. Las bolsas europeas están demostrando una gran fortaleza por varias razones: los buenos datos empresariales, los datos de crecimiento, la liquidez del mercado y las posibles operaciones corporativas.
A pesar de los datos mixtos que se han publicado el mercado sigue mostrando una cierta fortaleza como demuestran los datos de crecimiento, los resultados empresariales y los datos de producción y confianza.
En España el sector que se ha visto más perjudicado ha sido el inmobiliario que, probablemente, haya agotado su potencial de revalorización. Esto no quita que haya otros valores en la bolsa española como el sector financiero, telecomunicaciones y farmacéutico en los que sí se pueda invertir por su valoración atractiva, su rentabilidad por dividendo o por la estabilidad en sus ingresos. Actualmente, a la hora de analizar las posibilidades de invertir hay que ser selectivos.
Los índices no suben de manera lineal y es sano que de vez en cuando se produzcan ciertos recortes que permitan consolidar posiciones. Por los niveles en los que estamos se impone la prudencia aunque no debemos olvidar que por valoración, en estos momentos, la renta variable sigue siendo el activo más atractivo.