Tipos de Interés: Consecuencias cotidianas. Beneficiarios y víctimas.
Si admitimos que nuestro sistema económico padece ineficiencias, que para simplificar y establecer analogías denominamos dolencias, éstas, como aquellas, ya sean intermitentes, crónicas o de severidad más o menos acentuada, coexisten con el sistema económico.
Una de las más conocidas es la inflación. Se evidencia en determinados periodos y entornos económicos. Su sintomatología y virulencia, se manifiesta como el incremento sostenido e integral del nivel de precios de bienes y servicios. El índice habitualmente utilizado para medir la inflación es el IPC, índice de precios al consumo, cuyo acrónimo es de obligado y de extendido conocimiento.
Atendiendo al anunciado paralelismo y divulgación de términos médicos y económicos encontramos que, en tanto, ciertas nomenclaturas, índices/ o indicadores clínicos, son cumplidamente populares, el VIH/SIDA, PDF*,IMC*, …, por el contrario en su difusión masiva y superficial no son frecuentemente acreditados con el rigor que exige un adecuado conocimiento de su prevención, consecuencias y su posible tratamiento. Sólo sus víctimas se ven obligadas a una acelerada puesta al día.
PDF*, prevalencia total de la diabetes y prediabetes. IMC*: índice de masa corporal. Desde este lado de la analogía, la sintomatología de la inflación, referida a una economía de un país, permite, por sus efectos, diagnosticar su existencia, cuantificarla e introducir las posibles medidas correctoras. Siendo, las autoridades económicas, las competentes en este tipo de terapias. El resto de agentes económicos deben ajustarse a la prescripción, soportando los síntomas y efectos secundarios del tratamiento y esperando que el transcurso del episodio sea lo más breve.
Pero la patología de esta dolencia del sistema económico, no tiene una única determinación, ni existe absoluto consenso. Se aceptan posibles interpretaciones sobre sus causas.
La Teoría Monetaria es una teoría causal y consistente sobre el origen de la inflación que responsabiliza a la presencia en profusión de masa monetaria (dinero en circulación), de esta alteración. El flujo en exceso y creciente de dinero merma el equilibrio en la formación de los precios.
Consumidores y empresas, no reciben la “información” que les permita asumir las funciones que el sistema económico les tiene asignados, y se origina el aumento de los precios de manera continua y generalizada, en el tiempo.
Este desequilibrio económico se caracteriza como un fenómeno causa-efecto en un proceso cerrado y retroalimentado, resultando difícil discernir los factores primeros, responsables de la desestabilización del sistema. Las hipótesis que se manejan como más afortunadas atribuyen tres posibles tipos de detonantes como causantes de la inestabilidad. La inflación de demanda por exceso de demanda agregada, la oferta agregada que da lugar a una inflación de costos y la tercera , originada por la escasa o nula flexibilidad social, la inflación estructural.
El análisis de la inflación en un país nos conducirá a más de una de las posibles causas enumeradas, coexistiendo con diferentes grados de responsabilidad en el IPC final. En estos antecedentes se sintetiza un método de análisis riguroso, aplicable a determinados acrónimos , singularizado sobre el IPC y lo que subyace de él. Incorporando la descripción y conclusiones del desequilibrio analizado, nos situamos en unas coordenadas más favorables para entender y atender los requerimientos del sistema y sus consecuencias, derivadas de la disminución del poder adquisitivo del dinero de manera creciente y permanente, acompañado del incremento de precios solapadamente con el tiempo.
Identificar en qué consiste la inflación posibilita aproximarnos con menor dificultad a entender y prever las consecuencias de este proceso.
La amplitud de los efectos de la pérdida de estabilidad del sistema por la alteración de los precios va a depender de si nos encontramos ante una inflación anticipada/esperada, o no. Independientemente de la mayor intensidad de los desajustes, aparece un desigual reparto de la riqueza verificándose la tesis: “Los que tienen y los que no, aumentan su separación”.
Unos y otros, agentes del sistema, se comportan como elementos antípodas respecto al fenómeno inflacionista. Los deudores se benefician de la subida de precios, por haber tomado dinero prestado con mayor valor que en la actualidad. La variable "tiempo" es su aliada.
Los vendedores, revalorizan los stocks por el hecho del incremento de precios, sin más esfuerzo que cambiar “etiqueta” que los referencia. Los acreedores, se ven perjudicados. Cualquier mercancía/dinero vendida / prestada con pago aplazado lo reciben en el tiempo con menor poder adquisitivo. Los compradores están alineados con estos por el simple hecho de la subida de precios, y la merma en el valor adquisitivo del dinero.
Después de este primer balance aparecen como Beneficiarios, los Deudores, y como Víctimas, los Acreedores, ante la hipótesis de una inflación súbita / inesperada.
Este tipo de inflación produce efectos sobre la distribución del ingreso y de la riqueza. Siendo los más evidentes los perceptores de ingresos fijos perjudicados por su modificación a la alza en menos medida que lo hace la inflación. Personas con salarios dependientes y rentista.
¿ Se puede/debe hacer algo para reinstalar el sistema en un deseado y perdido equilibrio?.
Sin perder de vista lo reflejado, se ha de buscar que el sistema soporte un inflación que no le perjudique, moderada, ( 3%-5%) que favorezca el propio funcionamiento del sistema, que podríamos llamar “auto aliciente controlado”. Por la propia definición y principal efecto, es evidente que se debe controlar la masa monetaria en circulación, que es responsabilidad de los Bancos Centrales de cada país o, en nuestro caso, del BCE en la zona euro. El instrumento clásico y más utilizado es el de establecer las tasas de tipo de interés. Las tasas de interés elevadas actúan sobre el crecimiento de la masa monetaria, inversamente, controlando y en su caso, disminuyendo su difusión.
Es decir, los tipos de interés son el principal/habitual remedio para estabilizar el desequilibrio de muchos organismos económicos y conseguir que beneficiarios y victimas lo sean por si mismos y no por patologías indeseables.