Sin duda, las noticias y acontecimientos que se han ido sucediendo desde principios de verano han hecho que los inversores observen los mercados de otra manera. La crisis de las hipotecas de alto riesgo en EE.UU. ha sido el detonante de la crisis de confianza y de liquidez que vivimos en estos momentos. Toda crisis da lugar a cambios y los primeros los vemos a la hora de percibir el riesgo: los inversores exigen una remuneración mayor como contrapartida.
Como han dicho muchos expertos y bastantes informes, esta crisis no se va a solucionar en unos días, tampoco sabemos con seguridad si lo hará en seis meses o en un año. Esta crisis es diferente a todas las anteriores y no solo por el momento sino también porque actualmente existen nuevos jugadores en el mercado (países como China, la India etc.) que antes no contaban. De momento, los mercados que más fortaleza han demostrado han sido los emergentes. En un primer momento si se vieron afectados pero después se han recuperado y ahora andan de nuevo en zona de máximos. Muestran ese alto crecimiento en gran medida por su fortaleza exportadora y por la demanda interna y las cifras publicadas prevén que este panorama continúe.
En cuanto al mercado español, el Ibex35 ha vuelto a demostrar que todavía la volatilidad está muy presente con bruscos cambios en un mismo día o de un día para otro pasando del terreno negativo al positivo como ocurrió tras la bajada de tipos de la Fed. Esta recuperación a la que hemos asistido la semana pasada se ha debido a temas corporativos y a expectativas de nuevas bajadas de tipos pero ha sido con poco volumen.
"Es posible que en los próximos meses los datos de crecimiento tiendan a la baja"
Aunque parece que todo vuelve a la calma y quizás también se respire un leve optimismo cuando transcurren varios días seguidos con ausencia de noticias no debemos olvidar que el reflejo de esta crisis se va a producir de manera lenta y que la temporada de resultados del tercer trimestre no ha hecho más que empezar.
En España más que crisis bancaria por el tema hipotecario nos enfrentamos a una desaceleración del sector inmobiliario y de la construcción. Es cierto que esta muy relacionado con el sector bancario por la concesión de hipotecas pero contamos con un sector bancario fuerte que ha previsto posibles incrementos de morosidad.
Ya se han despejado las dudas sobre las decisiones que iban a tomar la Fed y el BCE. En el caso de la Fed, tras la bajada de 0,50% el mercado descuenta nuevas bajas en caso de que sea necesario. Su homólogo europeo, en cambio y a pesar de las tensiones inflacionistas, decidió no bajarlos y mantenerlos en el 4%. Pero aun queda por saber el impacto que van a tener en los resultados de las empresas el aumento de la volatilidad, el incremento en los márgenes por el parón en el mercado de crédito y las dificultades en la financiación de las empresas por la falta de liquidez y el endurecimiento de las condiciones de crédito.
Es posible que en los próximos meses los datos de crecimiento tiendan a la baja. El dato principal a tener en cuenta será en qué medida las consecuencias de la crisis se trasladan a la economía real. Dependerá en gran medida del plazo que tarde el mercado en estabilizarse y recuperar la confianza que esta crisis sea solo pasajera o suponga el cambio del ciclo que se inició en marzo de 2003.