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Martes 02 del Diciembre de 2008 — Actualizado a las: 18:03 PM

Director: Humberto Salerno

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OPINIÓN
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¿Una cultura de gestión del riesgo?
Esther Casademont

Socia Directora de Hunivers

01/07 En este país hay una percepción generalizada que los riesgos son negativos y que hay que evitarlos a toda costa. Esta posición se materializa, como ejemplo, en varios factores: La, podríamos decir, obsesión por comprar una vivienda, que presupone que siempre tendremos un lugar donde vivir y, en el peor de los casos un patrimonio que nos solucione un problema económico grave.
 

En este país hay una percepción generalizada que los riesgos son negativos y que hay que evitarlos a toda costa. Esta posición se materializa, como ejemplo, en varios factores:

En primer lugar, la que podríamos llamar "obsesión" por comprar una vivienda, que presupone que  siempre tendremos un lugar donde vivir y, en el peor de los casos un patrimonio que nos solucione un problema económico grave.

El objetivo de encontrar un trabajo “asegurado”, (el porcentaje de estudiantes universitarios que tienen como objetivo preferente obtener una plaza de funcionario supera el 30% según una encuesta reciente), por lo que un contrato indefinido se convierte en el “santo grial” para muchas personas.

Muchos candidatos en procesos de selección tienen un cierto pudor en explicar los cambios de actividad profesional

Muchos candidatos en procesos de selección tienen un cierto pudor en explicar los cambios de actividad profesional, ¡Cómo si fuera algo malo tener experiencias diversas!, si bien, es cierto, que para algunos empresarios y directivos haber cambiado más de una vez de empleo es señal de inestabilidad, incompetencia o conflictividad.

Debemos preguntarnos si esta tendencia es positiva, y la respuesta es que no!
El mundo de las empresas, por definición, implica asumir un riesgo para obtener a cambio un beneficio, y está comprobado que hay una relación directa entre ambos factores: A mayor riesgo mayor beneficio y viceversa.

Nos preocupa la competitividad de nuestras empresas, nos preocupa la productividad de nuestras empresas, nos preocupa la innovación en nuestras empresas, pero lo cierto es que no nos ocupa. Invertimos más tiempo en lamentarnos de la situación que en intentar cambiarla; y esa es una de las claves principales, la capacidad de cambio; porqué cambiar significa asumir un riesgo.

Muchos empresarios y directivos utilizan el siguiente mantra: “¿Si algo funciona porqué cambiarlo?”, la consecuencia es la búsqueda de soluciones con riesgo cero, garantía absoluta, a prueba de balas. ¿Cuántas veces hemos utilizado u oído estas expresiones?; el problema es que desde otras partes del mercado global, sí están dispuestos a asumir riesgos, más o menos controlados, lo que les sitúa por delante en innovación, con los consiguientes beneficios en productividad y competitividad.

No podemos cambiar el mundo exterior, ni esperar que los demás se vuelvan tan conservadores como nosotros, por lo tanto si queremos acabar como finalistas en esta carrera debemos cambiar.

Los empresarios y directivos tienen en su manos esta posibilidad; deben motivar y facilitar que sus empleados propongan nuevas ideas, desarrollen nuevos procesos, inventen nuevos productos y servicios, y asuman que algunos fracasen, sabiendo que de los fracasos se puede aprender más que de los éxitos.

El riesgo es claro: Quedaremos fuera de juego en el mercado global. Aceptemos pequeños fracasos ahora, para no fracasar completamente en el  futuro.

¿Nos quedaremos sin hacer nada?



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