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Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
Esta semana la inflación continuó acaparando la atención de los inversores. Lógico, dado que los precios del crudo alcanzaron nuevos máximos y el IPC preliminar de la Zona Euro subió en junio hasta el 4%. Y si la inflación sigue en estos niveles, puede distorsionar el crecimiento global a largo plazo, y condicionar el sesgo de la política monetaria. Por lo pronto, El BCE subió su tipo repo en 25 pb hasta el 4,25%, aunque el discurso de Trichet fue menos agresivo que en otras ocasiones, afirmando que esta subida no supone, de momento, el inicio de un nuevo ciclo de tensionamiento monetario. Y en EEUU, a pesar de que el mercado descuenta que la Fed suba los tipos hasta el 2,50% a lo largo del año, no parece que el tensionamiento, de producirse, suceda antes de final de año.
El consumo se debilita
En EEUU los indicadores muestran que el ritmo de recuperación del crecimiento en 2S08 va a ser más suave de lo previsto a comienzos de año. Respecto al mercado inmobiliario, la actividad de la construcción no parece que vaya a recuperarse en el medio plazo con el consiguiente efecto a la baja sobre el PIB (la inversión residencial podría seguir drenando crecimiento cuatro trimestres más). El desajuste entre la oferta y la demanda del mercado inmobiliario no cesa, por lo que los inventarios aumentan por la caída de las ventas y por el aumento de los embargos. Además, aunque la Fed ha bajado tipos con contundencia, los tipos hipotecarios apenas se han relajado (y las condiciones de concesión de crédito siguen tensionándose). Es necesario que el ajuste entre oferta y demanda se produzca, por lo que la corrección del precio de la vivienda debería continuar.
Por otro lado, el encarecimiento de la gasolina ha contribuido a reducir la confianza del consumidor, además de reducir la capacidad de consumir otros bienes y servicios. Esta circunstancia adversa, unida a otras, como el deterioro del mercado laboral o la ampliación del efecto riqueza negativo fruto de la caída del precio de la vivienda, reducirá sensiblemente el efecto estimulador sobre el consumo derivado de las ayudas fiscales y las bajadas de tipos.
Mientras en la Zona Euro, la ralentización de la actividad económica cada vez es más palpable, tal y como pone de manifiesto la cesión de las principales encuestas de confianza empresarial. Las caídas de estos índices no hacen otra cosa que reflejar, por un lado, el encarecimiento del petróleo y la apreciación del euro (factores restrictivos para la demanda externa), y, por otro, el repunte de la inflación y el tensionamiento del Euribor (escollos para la demanda interna). De ello se deriva que el crecimiento del PIB en 2T08 pueda situarse próximo a un crecimiento plano, y que las tasas de avance en la segunda mitad del ejercicio sean muy pequeñas (no superiores al 0,2%).
En este escenario, en los próximos días habrá que extremar la cautela en la aproximación a Renta Variable porque el escenario correctivo puede mantenerse en el corto plazo, ya que el sentimiento continúa siendo el principal catalizador del mercado en estos momentos. Y a pesar de que las valoraciones son favorables, el contexto general se ha complicado (desaceleración, repunte de la inflación, política monetaria más restrictiva, parece probable que se produzca una contracción en márgenes empresariales y expectativas de beneficios). Se recomienda invertir en empresas de gran capitalización frente a las de mediana y pequeña, y sectores defensivos, como telecos, energía, utilities, consumo no cíclico y farmacia. Asimismo en valores sólidos con bajo endeudamiento e ingresos recurrentes.