Puerto Rico: actualidad en torno a la responsabilidad de la empresa ante la sociedad

Mar 15, 2005 | Noticias


Puerto Rico: actualidad en torno a la responsabilidad de la empresa ante la sociedad

Miguel Marxuach

Actualizada: 15/03/2005

Puerto Rico: actualidad en torno a la responsabilidad de la empresa ante la sociedad En nuestro país, al igual que en el resto del

Puerto Rico:

actualidad en torno a la responsabilidad de la empresa ante la sociedad

En nuestro país, al igual que en el resto del mundo, las empresas han adquirido un gran poder económico, social y político.  Esta realidad hace que sus ejecutorias impliquen a todos los ciudadanos y afecten a todos los sectores de la sociedad. Como consecuencia de este cambio en la fuente del poder social surge el movimiento mundial denominado Responsabilidad Empresarial (RE)[1]

Actualmente en los sectores empresariales y gubernamentales de Puerto Rico prevalece la interpretación de que la responsabilidad social de la empresa es un asunto de filantropía cuyo objetivo es mantener la reputación corporativa.  Este limitado enfoque ha impedido que se desarrolle efectivamente la abarcadora y estratégica agenda que presenta la Responsabilidad Empresarial.

Por otro lado, en años recientes grupos de la sociedad civil, de la academia y de las instituciones sin fines de lucro han comenzado a promover una interpretación mucho más profunda.  El debate sustantivo se centra en si las empresas están pasando por un proceso de redefinición de su contrato social, es decir si se está planteando una nueva forma de hacer empresa.  O si por el contrario, se trata de iniciativas que en el fondo son una forma más de hacer buen negocio, lo que primordialmente significa buscar mejores resultados económicos para los accionistas.

Pasado y Presente

De la mano de los Estados Unidos y siguiendo los estándares norteamericanos de desarrollo, durante los pasados 50 años Puerto Rico ha experimentado un a acelerado crecimiento económico.  No obstante Puerto Rico presenta unas  características socio-culturales, territoriales y políticas distintas a las del país anglosajón.  Nuestro ordenamiento jurídico es un claro ejemplo donde sale a relucir el choque de algunas de estas diferencias.  Es importante entender y considerar esta realidad histórica si pretendemos ser efectivos en el análisis e identificación de soluciones practicas al tema de la Responsabilidad Empresarial.

Como consecuencia del acelerado desarrollo económico el país ha enfrentado innumerables retos en asuntos relacionados con los trabajadores y con el ambiente.  El gobierno se ha visto obligado a establecer numerosas regulaciones y las empresas han tenido que modificar sus formas de hacer negocios.  Los resultados que hoy vemos en estos temas solo han sido posibles después de difíciles luchas contra las estructuras corporativas y contra las elites económicas. 

Hoy Puerto Rico cuenta con una sólida base normativa, no obstante la falta de fiscalización ha impedido su efectiva implementación y nos damos cuenta que el quehacer social-cultural en marcha no es equitativo ni sostenible.

Marco Local

Actualmente, Puerto Rico se inserta en el movimiento mundial que promueve la Responsabilidad Empresarial.  Durante el 2004 vimos un auge en las iniciativas: 

En marzo se llevó a cabo el 1er Congreso de Responsabilidad Social Empresarial;  en noviembre se inauguró el Centro ConectaRSE; y durante el año se impulsaron iniciativas educativas por parte de asociaciones profesionales. 
También en marzo se aprobó la ley Número 88. Esta ley declara la tercera semana del mes de marzo como la “Semana de la Responsabilidad Social Empresarial” en Puerto Rico.  En su exposición de motivos la ley define, en parte, el tema de la siguiente manera:
“…La responsabilidad social empresarial podría precisarse como la actitud responsable de las empresas con todos los grupos de interés, consumidores, proveedores, accionistas, directivos, empleados, gobierno, comunidad y medio ambiente. Este concepto tradicionalmente se ha utilizado para definir las acciones caritativas o los proyectos filantrópicos de las empresas para con la comunidad externa. Pero eso no lo es todo. Una empresa socialmente responsable es aquella que va más allá de la normativa requerida, excediendo las expectativas de sus consumidores.…”

Esta iniciativa demuestra que el gobierno de Puerto Rico conoce el tema y entiende su amplitud.

En Puerto Rico también hay importantes leyes que apoyan la idea de trabajo multi-sectorial en línea con el espíritu de Responsabilidad Social Empresarial.  Algunas de estas son:

Ley de Comunidades Especiales: desarrollo socio-económico en comunidades de escasos recursos enfocando la autogestión y las alianzas.

Ley de Servidumbre de Conservación: programa para fomentar la conservación por el sector privado en función de un créditos contributivos.

Ley sobre Política Pública de Desarrollo Sostenible: fomentar la visión de futuro sostenible.

La ley de Re-inversión Comunitaria:[2] utiliza el poder de “regulatorio” del gobierno para incentivar igualdad de oportunidades de financiamiento y inversión social.

Las ONG’s continúan jugando un importante papel. Estas organizaciones han llenado el vacío donde ha faltado apoyo social por parte del sector público.  Aunque en su mayoría estas no son iniciativas de
Responsabilidad Empresarial per-se, las mismas sí promueven el componente de alianzas con el sector privado el cual a su vez es un factor fundamental de la Responsabilidad Empresarial.  De igual forma debemos resaltar que el trabajo de las ONG’s tiende a crear Capital Social objetivo que comparte con la Responsabilidad Empresarial.  También, en relación con el tema del Capital Social debo mencionar la aportación de la Fundación Hernández Colón, institución que se ha distinguido por destinar recursos al estudio y la publicación de trabajos sobre este tema.

Otro factor de gran relevancia en Puerto Rico es el movimiento cooperativista.  En la isla tenemos una larga historia cooperativista y recientemente se reformuló toda la normativa que la rige.  A continuación cito parte de la exposición de motivos de la nueva Ley General de Sociedades Cooperativas número 239 del 1 de septiembre del 2004.  La misma dice:

“… El cooperativismo es un sistema socioeconómico que busca la liberación, y facilita el perfeccionamiento integral del ser humano, mediante la justicia económica y la cooperación social. Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada. Las cooperativas se basan en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Siguiendo la tradición de sus fundadores, sus miembros creen en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás.

Las cooperativas tienen dos vertientes en su gestión principal de satisfacer las necesidades humanas: la primera vertiente es la estructuración de la sociedad mediante la práctica de sus principios de equidad, armonía social, entre otros; la segunda vertiente es el aspecto económico mediante la organización de la producción, distribución y el consumo de las riquezas de conformidad con la fórmula cooperativista.

La misión del Movimiento Cooperativo Puertorriqueño es mejorar la calidad de vida de nuestro país sirviendo como modelo socioeconómico para el desarrollo y la organización democrática. …”

Como podemos ver, la cooperativa es una empresa que plantea una visión fundamentalmente distinta a la de la corporación.  De cierta forma podríamos ver el modelo cooperativista como uno que define y abre camino para que las corporaciones adopten estructuras y filosofías similares.

Retos y Oportunidades

En Puerto Rico existen los ingredientes necesarios para un debate saludable sobre la dirección y eventual integración de la Responsabilidad Empresarial en el quehacer social puertorriqueño.  No obstante el entorno social en Puerto Rico impone a grandes retos a este objetivo:

Puerto Rico vive una realidad socio-económica donde las fuerzas del mercado y el dinero generan gran presión política y dominan los centros de poder.

Puerto Rico es un país altamente consumista y dependiente.  Este hecho lo validan las estadísticas de las grandes cadenas norteamericanas que revelan que algunas de sus sucursales en Puerto Rico son las de mayores ventas por pie cuadrado en el mundo.  Esta realidad se da aun bajo una realidad socio-económica donde la mayoría de la población recibe algún tipo de ayuda por parte del gobierno.  

La fibra social Puertorriqueña está muy afectada por la corrupción, el amiguismo y la politiquería.
Puerto Rico enfrenta un grave problema de desparramamiento urbano y sus nefastas consecuencias ambientales, presupuestarias y comunitarias.

Estas realidades hacen muy difícil que las iniciativas de responsabilidad empresarial adquieran mayor prominencia.  Del otro lado son estas mismas realidades las que nos obligan a considerar con mayor urgencia y prioridad los retos de la Responsabilidad Empresarial.

Una Posibilidad

El alto consumismo podría ser una herramienta clave para fomentar el cambio empresarial.  Los consumidores sí cuentan con el poder de elegir cada día qué productos consumen y es este tipo de presión económica la que logra el cambio.

Pero para lograr el cambio los consumidores, quienes hoy no constituyen un grupo de presión cohesivo, deberán formar un frente común.  Los grupos comunitarios, las organizaciones sin fines de lucro y los medios de comunicación podrían convertirse en los promotores de un movimiento organizado de consumidores.

Las ONG’s podrían enfocarse en formar alianzas y no en competir por fondos; los grupos de la sociedad civil podrían proponerse coordinar un proyecto de sociedad conjunto; y los medios de comunicación podrían hacer un mayor esfuerzo para comunicar las ideas de una manera transparente e informada.

Conclusiones y Perspectivas

Hay mucho camino por recorrer.  Se necesita concientización social y comunicación efectiva hacia los sectores gubernamentales y empresariales.   El estudio de la Responsabilidad Empresarial debe integrase en los currículos educativos tanto a nivel de escuelas como a niveles universitarios. También se requiere acumular información estadística y documental.

Como hemos visto, el movimiento de Responsabilidad Empresarial se nutre de diversas fuentes y en distintas formas.  Algunas muy directas y enfocadas y otras indirectas.  No obstante considero que en su mayoría los esfuerzos están dispersos y carecen de una visión común de sociedad.  La Responsabilidad Empresarial, claramente definida, podría proveer un denominador común en la búsqueda de un nuevo proyecto social para Puerto Rico. 

Es decir, si confirmamos que la corporación es el principal centro de poder e influencia en nuestra sociedad entonces la Sociedad tiene el derecho de exigir que las ejecutorias corporativas redunden en una mejor calidad de vida para todos.  Esta exigencia se enmarca en la búsqueda continua del equilibrio entre los intereses económicos, ambientales, comunitarios y del recurso humano.  Este equilibrio se logra mediante el dialogo transparente y continuo con todos los “stakeholders”.  Y es a través de este diálogo que se establecen los objetivos y se desarrollan las prácticas gerenciales necesarias para lograr la rentabilidad y el desarrollo sostenible de cualquier empresa.

En Puerto Rico hay excelentes y conocidos ejemplos de Responsabilidad Empresarial.  Corporaciones como Bacardi, Banco Popular y El Nuevo Día desarrollan su relación con los empleados y con la sociedad de una forma activa y positiva.  También estoy seguro de que existen muchas otras iniciativas de empresas, de todos los tamaños, que también, quizás sin saberlo, implementan sendos programas de Responsabilidad Empresarial.

La sociedad puertorriqueña, a través de sus instituciones y sus leyes, tiene el Derecho de exigir Responsabilidad Empresarial, y como ha sido el caso con muchos otros Derechos, el mismo solo se lograra luego de sostenidas batallas.  Los ciudadanos (los consumidores) son los actores claves en este proceso y las instituciones sociales, en particular la organización política y de gobierno, serán las que promuevan, retrasen o impidan que la Responsabilidad Empresarial se convierta en un Derecho de la sociedad, en un Derecho exigible por cada uno de nosotros.

[1] Aun no existe consenso en cuanto a un nombre.  Se utilizan Responsabilidad Empresarial, Responsabilidad Social Empresarial, Responsabilidad Social Corporativa entre otros.

[2] Esta ley en ingles conocida como el “Community Reinvestment Act” (CRA) es un ley de los Estados Unidos que promueve la equidad y la inversión por parte de la industria bancaria.





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