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Viernes 04 del Julio de 2008 — Actualizado a las: 17:27 PM
En el año 2006 Andorra inició una serie de reformas económicas y fiscales contempladas en el plan estratégico denominado Andorra 2020, cuyos objetivos son aumentar la competitividad como país, atraer empresarios e inversores extranjeros y reforzar la seguridad jurídica para las empresas. Tras la aprobación de la Ley sobre las sociedades (octubre de 2007) y de la Ley sobre la contabilidad de las empresas (diciembre de 2007), que según el Gobierno de Andorra establecen un marco normativo transparente y convergente hacia las normativas y directivos internacionales, la Ley sobre las inversiones extranjeras cierra la primera fase del plan Andorra 2020.
En un plazo de 6 meses desde la publicación en el boletín oficial, entrará en vigor la nueva normativa y los inversores extranjeros podrán disponer del 100% del capital social de una compañía andorrana, mientras que hasta ahora el límite de participación estaba fijado en el 33%. De todas formas, esta ley que regula las inversiones extranjeras establece una serie de sectores “estratégicos” en los que el capital procedente de otros países podrá controlar. Estos sectores son el audiovisual, el e-comercio, el de la medicina estética, el de la producción industrial en nuevas tecnologías, el de investigación y desarrollo y el de la formación.
En cambio, para las actividades económicas ya presentes en Andorra, como la construcción o la hostelería, la inversión extranjera se amplía al 49% del capital social. Finalmente, habrá una serie de sectores que permanecerán “cerrados” al ser considerados estratégicos, como con el eléctrico y el de las telecomunicaciones, en los cuales no podrá entrar el capital extranjero. Además, el país sigue manteniendo por el momento la normativa que afecta a las profesiones liberales y que establece que sólo podrán desarrollar este tipo de actividades las personas de nacionalidad andorrana o las que lleven 20 años en el país.
Roland Destrée, decano del Colegio de Economistas de Andorra, reconoce que entre el empresariado andorrano existe “cierta inquietud”, pero que es “perfectamente natural”, del mismo modo que existía esa incertidumbre “cuando España entró en la Unión Europea”. Por ello, considera que el Gobierno “deberá explicar muy bien a los empresarios esta reforma”.
Oportunidades
Desde el punto de vista del empresariado extranjero, Destrée cree que éste puede encontrar oportunidades interesantes en un país como Andorra. Así, por ejemplo, como consecuencia de la baja presión fiscal que hoy existe en el país, “sería una buena idea crear una empresa de comercio electrónico que vendiera en todo el mundo”.
Es más, a pesar de que los sectores que experimentan una mayor apertura están determinados por la nueva Ley de inversiones, el decano del Colegio de Economistas de Andorra asegura que “la ley ofrece más facilidades de las que parece”. En este sentido, Destrée cree que si un proyecto extranjero es interesante, aunque no entre dentro de estas “actividades nuevas”, “no encontrará límites” por parte del Gobierno, aunque reconoce que es el propio Gobierno quien lo deberá decidir caso por caso.
Reforma fiscal y seguridad jurídica
La próxima etapa del plan estratégico Andorra 2020 consiste en la reforma del marco fiscal a través principalmente de dos nuevas leyes: la que introducirá un impuesto directo sobre los beneficios de las sociedades (previsto entre el 5% y el 10%) y la que creará un impuesto sobre el valor añadido para simplificar y unificar los impuestos indirectos actuales (como por ejemplo un IVA).
La reforma fiscal será también uno de los momentos clave de este proceso de apertura económica, hasta el punto de que el hecho de que todavía no exista está provocando las críticas del partido de la oposición (Partido Socialdemócrata) al Gobierno (del Partido Liberal de Andorra). “Antes de vertebrar una ley de inversiones extranjeras, primero debemos ordenar la casa”, asegura Jaume Bartomeu, presidente del Grupo Parlamentario Socialdemócrata, ya que “la seguridad jurídica del país va ligada al marco fiscal”.
La actual “gran inseguridad jurídica”, lamenta Bartomeu, llevará bajo su punto de vista a una situación contraproducente, porque a pesar de que con la ley de inversiones se da entrada al capital extranjero, éste “se verá frenado totalmente” por la inexistencia de un marco fiscal equiparable. “Dentro de un año podremos hacer balance de cuánta inversión extranjera ha llegado porque yo estoy convencido de que no habrá demasiada”, augura Bartomeu.
Además, los empresarios andorranos “serios”, comenta el presidente del Grupo Parlamentario Socialdemócrata, “cada día están más a favor de tener una reforma impositiva clara”, aunque tanto Destrée como Bartomeu coinciden en que los impuestos en Andorra deberán estar al nivel de los más bajos de Europa.