04/07 - Sara Aguareles
A pocos minutos de la malagueña ciudad de Ronda, acomodado en uno de los valles más bonitos del sur de España, se encuentra el Race Resort Ascari, el primer complejo turístico de Fórmula 1 del mundo. La idea surgió del ingeniero holandés Klass Zwart, quien adquirió una finca de 174 hectáreas en la que se levantaba un típico cortijo andaluz, que sirvió de embrión para las instalaciones que actualmente componen este resort. Desde hace apenas tres años, el Ascari Race Resort propone a sus clientes una manera diferente y emocionante de vivir el automovilismo en primera persona.
Tan sólo una hora después de llegar al Race Resort Ascari, ya podemos estar al volante de un Lotus Elise o un BMW para recorrer tres series de cuatro vueltas por el circuito de Fórmula 1, con un instructor como copiloto que previamente nos habrá enseñado las normas básicas de seguridad.
Con algunas horas más de preparación, estaremos en disposición de conducir un Fórmula Reynard o un Radical SR3 durante dos series de cuatro vueltas siguiendo al Pace Car, o coche de seguridad, aumentando progresivamente la velocidad.
Instalaciones profesionales para el cliente amateur
El circuito de Fórmula 1, con un vial de 5.425 metros, tiene aproximadamente el doble de curvas que muchos de los circuitos profesionales, y permite cuatro recorridos distintos según el grado de dificultad que desee el cliente. Cada una de las 26 curvas ha sido diseñada para aportar la máxima emoción a la carrera a través de diferentes combinaciones de ángulos, cuestas y peraltes, y algunas de ellas están inspiradas en las más famosas curvas de las carreras automovilísticas.
Paralela al circuito se extiende una pista para circulación de vehículos todo terreno, dividida en dos áreas según la experiencia que se quiera probar. El área técnica ha sido construida aprovechando la complicada orografía del territorio, y la pista forestal se alarga durante seis quilómetros para permitir una conducción más sencilla pero no menos emocionante.
Otra de las actividades estrella del Race Resort Ascari es el Speed Buggy, un curioso vehículo sin cristales, ni puertas: sólo una estructura de acero y un cuerpo de fibra de vidrio que permiten la máxima velocidad y una verdadera descarga de adrenalina. La pista que se construyó especialmente para estos vehículos tiene un kilómetro de longitud, y combina las curvas más amplias con otras muy cerradas en un recorrido lleno de cambios de rasante.
Para descansar de todas estas emociones, el complejo dispone de una casa-club dentro del cortijo original de la finca, que se divide en diversos espacios interiores y exteriores donde se respira una calma poco habitual en los circuitos de Fórmula 1.