Hace 30 años, en concreto el 3 de mayo de 1978, nació el primer correo basura o spam, que fue enviado a través de Arpanet, la red precursora del actual Internet. Aquel primer correo basura contenía todos los elementos característicos de los emails no deseados que cada día inundan la bandeja de entrada de cualquier internauta, recuerda Symantec. Hoy, los ciberdelincuentes, además, “ganan experiencia” y parecen tenerlo cada día más fácil: existen ya en la Red una serie de kits de phishing que permiten a los ciberdelincuentes llevar a cabo envíos de correos fraudulentos sin coste alguno, según PandaLabs.
Con estas herramientas, cuando un usuario accede a una de esas URLs, puede conseguir los archivos que le permitirán crear su correo fraudulento, es decir, un archivo para falsificar los emails de los bancos, plataformas de pago, etc. y otro para crear una página fraudulenta similar a la original. Además, el kit incluye un programa PHP, también gratuito, para enviar emails desde la página falsa creada. El resto del proceso es similar al de otros casos de phishing: se lanza el email falso a una serie de direcciones de correo. En él se incluye un link que dirige a la página ilegítima en la que los usuarios tendrán que incluir los datos que los ciberdelincuentes persiguen, ya sean direcciones de correo, contraseñas bancarias, etc.
Desde la Asociación de Usuarios de Internet (Aui), que a su vez es la Oficina Técnica en España del Día Mundial de Internet (en cada país se designa a una asociación dedicada a promover el desarrollo y el buen uso de Internet), se pone el acento en la necesidad de atacar el tema de la seguridad desde dos frentes, en tanto que el 23% de los ordenadores domésticos tienen malware activo, según PandaLabs.
Por un lado, en palabras del presidente de la Aui, Miguel Pérez-Subías, “planteamos que se pueda poner en marcha algo parecido a una inspección técnica de vehículos: que el usuario pueda someter a su ordenador a un chequeo gratuito, que le permita saber cómo está el nivel de seguridad de su ordenador”. Sólo hay que darse cuenta, recuerda, de que en estos momentos se están utilizando los ordenadores de miles y miles de personas sin que ellas lo sepan para hacer todo tipo de prácticas ilegales. Por otro lado, teniendo en cuenta que el 95% de los problemas de seguridad vienen de correos basura “hay que actuar en local para que al final se noten los resultados a nivel global”.
En este sentido, la Unión de Consumidores de España (UCE) recuerda que la Ley 34/02, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de información y de comercio electrónico, prohíbe el envío de comunicaciones comerciales salvo que hubieran sido previamente solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas. Pero aún así, existe la posibilidad de revocar en cualquier momento el consentimiento previamente otorgado, mediante una simple notificación al remitente.
La banda ancha tiene aún “mucho que decir”
Por otro lado, el acceso a Internet sigue siendo uno de los principales motivos de queja y reclamación de los usuarios contra las compañías de telecomunicaciones. En 2007, UCE gestionó 7.219 denuncias relativas al acceso a servicios de Internet. Los principales motivos de reclamación fueron, entre otros, disconformidad en la facturación, negativa de la compañía a rescindir el contrato y deficiencias en la conexión a Internet.
“La calidad de la banda ancha todavía tiene mucho que decir y que desarrollar”, comenta Pérez-Subías. Desde la Aui se insiste en que se debe desarrollar una competencia “real y efectiva” entre los operadores que ofrecen acceso a Internet. Esto se traduce en que el usuario pueda elegir operador con garantías de servicio. “La gente no nos cambiamos de operador porque quedarnos quince días sin servicio nos da pánico. Tenemos que conseguir que una persona pueda optar a un operador o a otro de una forma sencilla y con toda la seguridad”, remarca el presidente de la Aui.
Del internauta 2.0 al 3.0
A parte de los retos a los que debe hacer frente la Red, no se le pueden negar los logros. De hecho, hoy el 17% de los internautas, según el “Estudio de Opinión Eres Online” elaborado por clickseguros, son lo que se ha dado en llamar “Internauta 2.0”: se declaran enamorados de Internet, son creadores de información en la Red, navegan una media de 4,24 horas al día y tienen un alto nivel de compra por la red (al menos una vez al mes).
Pero, el siguiente paso en esta saga de creadores de contenidos digitales ya está en el 3.0: “el futuro está en el Internet de las cosas. Los que aportarán información al sistema no serán sólo las personas sino también las cosas: coches, alimentos, electrodomésticos, etc. A nivel tecnológico está resuelto gracias a la tecnología de radiofrecuencia RFID”, señala Pérez-Subías. La vieja historia del hombre compitiendo contra la máquina promete repetirse, en esta ocasión compitiendo por aportar información y contenido a Internet.