IESE reunió el martes a cinco de sus más reputados profesores para reflexionar en una charla informal sobre el estado actual y las posibles derivaciones de la economía mundial, y por ende de las repercusiones que la economía española deberá afrontar a corto y medio plazo.
Antonio Argandoña moderó el debate que contó con la presencia del ex secretario de estado de economía Alfredo Pastor, el director del IESE en Madrid Juan José Toribio, y los economistas Pedro Videla y José Manuel Campa.
Ninguno de los presentes negó que la economía española se enfrenta a un periodo de vacas flacas respecto a la abundancia que ha caracterizado los últimos ejercicios, pero los matices van desde la “desaceleración” hasta la “crisis” o incluso la “recesión” económica. Esta, que era una de las cuestiones que todo el aforo quería resolver cuando acudió al encuentro animado por la pregunta ¿Y ahora, Qué nos espera?, siguió sin encontrar respuesta después de hora y media de debate entre algunos de los mejores economistas del país.
El profesor Argandoña, consciente de que el público quería respuestas concretas a las que difícilmente se podría dar una solución satisfactoria, aseguró que un mandato de los economista es “si das una fecha no digas un número, si das un número no digas una fecha”. Siguiendo con el tono informal de la charla, Argandoña aseguró que al final, los signos inequívocos del estado de la economía están en los detalles más pequeños. “Si van a un restaurante, pregúntenle al maitre cómo va el negocio; si salen a comprar, fíjense en cuantas bolsas lleva la gente; al final estos pequeños detalles son los que nos hablan de la economía real y de cómo están evolucionando las cosas”.
A pesar de no tener esa “bola de cristal” que a veces se les presupone, los economistas dieron algunas claves de lo que está sucediendo en el mundo a nivel económico, situando el trasfondo de la crisis en ingredientes internos y externos a los que habrá que estar muy atentos en los próximos meses.
La producción de cereal de Noruega se consumiría con dos cervezas más por chino y año
Más ricos para repartir los mismos recursos
Uno de los problemas que se encuentran en el trasfondo del nuevo escenario económico mundial, según los expertos, es propio del desarrollo de algunas economías que cobijan a enormes cantidades de población. Al haber más países y ciudadanos con capacidad adquisitiva creciente, el pastel a repartir es cada vez menor.
Según Toribio, en el caso del petróleo “el incremento de la demanda viene directamente dado por el desarrollo de varias economías donde vive un tercio de la humanidad, como es el caso de China o India”. Pero el problema no surge, en su opinión, tan sólo de la demanda, porque “también desde la oferta han surgido problemas geopolíticos y otros puntuales como los conflictos en Nigeria, la actitud de venezuela, etc…”. Según Toribio, “a estas condiciones hay que añadir que la devaluación del dólar ha creado una presión adicional sobre el precio del petróleo por un incremento de la inversión en esta comodity o el oro, etc…”.
Un escenario de crisis económica podría favorecer precisamente la cotización del petróleo, ya que “siendo coherentes en los pronósticos, si va a haber un bache económico, la demanda de petróleo será menor, cosa que redundará en el precio siempre que las condiciones de oferta no varíen”, explica Toribio.
Por lo que respecta a los cereales como materia prima, según Alfredo Pastor, “2 cervezas más por chino y año es la cosecha de cereal de un año de Noruega”. Esto es una presión enorme sobre el precio de las materias primas, y es “un componente inflacionario que no será transitorio como el del petróleo”.
A pesar de estar más desacoplados de EEUU, la globalización hace que las crisis se contagien
¿Si Estados Unidos estornuda, el resto del mundo se resfría?
El posible desacoplamiento entre la primera economía del mundo, Estados Unidos, y el devenir del resto del planeta es una cuestión que hace algún tiempo se debate en las más altas esferas. Ahora que la crisis económica parece haberse iniciado precisamente en Estados Unidos, la relevancia del debate es aún mayor, ya que de ello depende que la crisis arrastre o no al resto de economías.
Según Alfredo Pastor, “Europa está más desacoplada de EEUU que hace 20 ó 30 años. Ahora, por ejemplo, Alemania depende más de china que de EEUU, y eso se notará también en el proceso actual de desaceleración económica”.
Pedro Videla, sin embargo, aseguró que “es difícil desacoplarse de un tercio de la economía mundial”. En su opinión, “las variables del contagio incluyen el comercio, directo e indirecto; los flujos de capitales; otras perturbaciones globales como el petróleo; otros países donde se ha estirado más el brazo que la manga con la inmobiliaria, etc, así que aunque estemos un poco más lejos de Estados Unidos la propia globalización nos vuelve a acercar a ello”.
La situación en España sigue sin encontrar un diagnóstico
Según el profesor Toribio, “la economía española está al borde de un bache serio, aunque no me atrevería a llamarlo recesión, al menos por dos razones: hemos mantenido una necesidad de financiación muy importante desde el exterior, mucha dependencia del exterior para mantener el consumo interno y de inversión en sectores privados. Pero esa financiación es ya mucho más difícil y lo será más durante varios meses. Si esa parte cae, el resto se resiente: el consumo y la inversión son menores”.
El consumo interno se ralentizará durante los próximos meses
Según Alfredo Pastor, “es pronto para hablar de recesión, venimos de crecimientos muy altos, que están muy lejos de crecimiento negativo. Llevamos muchos años viendo que gastábamos más de lo que teníamos, ahora el reajuste vendrá solo, y el consumo interno dejará de crecer”.
La ralentización del consumo interno es uno de los pocos temas en los que todos los economistas coincidieron sin mostrar dudas. Teniendo en cuenta que ahora mismo el 70% del PIB depende de este factor interno, el único consuelo es que la demanda externa tenga una menor aportación negativa en los próximos ejercicios.
Preocupación por el endeudamiento familiar
Según el profesor Argandoña, “los españoles nos hemos endeudado mucho gracias a los bajos tipos de interés, y ahora el crédito hipotecario ya está dejando de crecer. La familia española es solvente, sí, pero el importe de sus pagos mensuales está cerca del 18% de su renta disponible de media, y por tanto hay quien puede no llegar a final de mes.
Los bancos se han financiado con préstamos internacionales, que ahora son más difíciles de adquirir
Según el profesor Campa, “la media del 18% no deja de ocultar que hay muchas familias con cargas cercanas al 50%”. El profesor Toribio añadió que “las que quieran endeudarse lo van a tener más difícil: los bancos crecían en un 30% del crédito, mientras que los depósitos suponían el 9%, lo cual significa que se importaba ahorro del exterior, y dado que esto será cada vez más difícil, también estarán menos disponibles los créditos para los particulares”.
Juan José Toribio aseguró que “el mayor riesgo y preocupación va a ser el empleo”. Hasta ahora, en su opinión, el riesgo de inflación era lo que más preocupaba, pero a partir de ahora “el paro será la principal preocupación, y eso llevará a las familias a ahorrar, a gastar menos, y el consumo interno bajará”. En su opinión, “esto es inevitable y no necesariamente malo para la economía, porque interesa que se equilibre un poco”.
La banca está en el ojo del huracán
Según Alfredo Pastor, “el susto vendrá precisamente por la falta de financiación exterior”. En su opinión, “con la excepción del Santander, la banca española no ha posicionado en el exterior en los últimos 6 meses”.
Juanjo Toribio aseguró que “la morosidad del sector inmobiliario crecerá, y de hecho ya empieza a haber deudores hipotecarios”. En su opinión, “siempre que ha habido un bache inmobiliario le ha seguido un problema de morosidad. Pero la banca está sobreprovisionada, y ahora notaremos que fue una buena estrategia. Creo que sí habrá problemas inesperados, pero éstos no pondrán en peligro la solvencia de las entidades españolas”.
José Manual Campa coincidió con el diagnóstico asegurando que “seguro que hay cadáveres en la banca española, pero eso no significa que algunos bancos vayan a ser cadáveres, y de ahí a que haya riesgo sistémico financiero en España es una posibilidad nula”.