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Lunes 12 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 01:35 AM
Los aficionados a la bicicleta aseguran que éste es el medio de transporte más eficiente que existe. Es rápida, no contamina, y necesita menos gasto energético que caminar, por ejemplo. Pero más allá de sus virtudes técnicas, la moda y las tendencias han sido lo que han impulsado un verdadero boom ciclista en muchas ciudades españolas donde hasta ahora ir en bici era más bien un acto suicida.
A remolque de ello (o tirando del carro, según el caso) los ayuntamientos se han apresurado a acondicionar las principales calles con sus respectivos “carriles bici” (más bien pocos todavía), para que los ciclistas puedan ejercer su derecho a una vida sana entre la jungla de tubos de escape de la gran ciudad. La gestión pública se sigue considerando fundamental para generalizar el uso de este vehículo, pero también hay que tener en cuenta el éxito de algunas iniciativas privadas, como el “Bicing” en Barcelona, que permite a cualquier abonado utilizar durante media hora las bicicletas que se han repartido en diversos estacionamientos públicos de la ciudad, y que actualmente ya utilizan más de 40.000 personas diariamente. Lo interesante del caso es que no es un servicio para turistas, sino precisamente para los ciudadanos que quieren desplazarse en bici sin tener que preocuparse de su mantenimiento y de acarrearlas consigo todo el día.
La comodidad y el pragmatismo estuvieron también detrás de la creación de las bicicletas plegables, que podríamos definir como la pura encarnación del fenómeno ciclista 100% urbano. Son bicicletas pensadas por y para la ciudad: resistentes y robustas pero muy ligeras y manejables al mismo tiempo. La intermodalidad es una de las virtudes más apreciadas de este tipo de bicicletas, ya que una vez plegadas permiten subir a un autobús, al metro o incluso a un taxi sin ningún tipo de problemas ni restricciones. Por norma general son bicicletas un tanto más caras que las de toda la vida, pero también son mucho más difíciles de robar puesto que la gente las lleva “encima” todo el día.
Actualmente ya existe un catálogo de plegables bastante amplio. La británica Brompton fue la que dio a conocer este mercado en nuestro país, y se las reconoce por tener el cuadro un poco curvado hacia arriba. Su precio ronda los 1.000 euros y su diseño ha dado lugar a todo tipo de imitaciones. Desde los Estados Unidos llegan las Dahon, muchísimo más baratas pero con una calidad que tampoco está a la altura de otras plegables. En el rango de las más exclusivas, según el portal Bici Crítica, están algunos ejemplos que combinan diseño y prestaciones, como las Birdy, Bike Friday, o Moulton, del diseñador británico Alex Moulton, un visionario que ya distribuye sus inventos en todo el mundo.
Una plegable 100% made in Barcelona
La impronta de un diseñador de éxito también se encuentra en una bicicleta plegable española de reciente creación, la Mora Bike, obra del catalán Josep Mora y su socio en Wheel Design, Jordi Sala.
Ambos han producido la plegable más rápida: en tan solo ocho segundos y con la ayuda de una sola mano, la Mora Bike se convierte en un pequeño objeto de 0,14 centímetros cúbicos, (el tamaño de una maleta de cabina de avión) y a la inversa en una gran bicicleta de altas prestaciones.
Aunque solo pesa 11Kg, la Mora Bike es una bicicleta robusta y estable que ha superado el reto de la seguridad que afecta a otros modelos del mercado. El diseño ha sido especialmente concebido para evitar que se pliegue accidentalmente, o que la conducción sea menos estable a causa de la articulación de sus componentes.
La primera plegable del país llega al mercado con un precio de 700 euros, y se está distribuyendo principalmente en su ciudad de origen, Barcelona, donde ya ha se han vendido las primeras unidades.