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Lunes 12 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 01:35 AM
La disponibilidad de este perfil de personas tras el ERP de Cimkey fue lo que llevó a Grupo Lasem, empresa química y de alimentación, a cambiar su antiguo ERP. “Decidimos cambiar porque con el anterior, aunque tenía el nombre de ERP, había módulos de la compañía que no los acababa de cubrir, y sobretodo la empresa no tenía el conocimiento de nuestro negocio, eran informáticos puros y duros. En cambio, detrás del ERP actual, además de la arquitectura y la funcionalidad, hay unos técnicos que conocen el negocio”, explica Manel López.
Gracias a ello, las reticencias iniciales del director técnico de Grupo Lasem ante el cambio de sistema desaparecieron pronto: “cuando se encontró con gente que hablaba su mismo idioma, el idioma de los químicos, estaba ansioso por cambiar”, recuerda López.
En definitiva, este personal que es capaz de entender la problemática de sus clientes es una de las diferencias cualitativas más importantes entre un ERP y otro. Por otro lado, el sistema permite controlar “todo lo que afecta al negocio”, es decir, el circuito comercial (pedidos, albaranes, facturas y cobros) y las compras. Y sumando los dos ámbitos, compras y ventas, se controla la producción y los stocks. Sin olvidar, además, toda la parte contable y financiera.
Sin embargo, explica López de Grupo Lasem, “donde no llegaba el antiguo ERP, se suplía con herramientas tipo office, como hojas de Excel. En la actualidad lo seguimos haciendo con algunas tareas, y el objetivo es eliminar totalmente estas herramientas porque pueden inducir a errores, en cambio con un ERP los datos son los que son”. En definitiva, asegura, un buen ERP te permite “una toma de decisiones más correcta”.