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Jueves 20 del Noviembre de 2008 — Actualizado a las: 12:03 PM
La figura de los ángeles, cuyo significado es “mensajero” según recuerda el autor, nos ayuda a entender que las cosas más sencillas pueden llegar a ser determinantes si se comprenden bien. “Elegí la figura de los ángeles porque me permitía establecer una analogía inmediata para muchas culturas”, recuerda el autor.
Ollé demuestra que muchos problemas cotidianos se pueden solucionar fácilmente si hacemos un diagnóstico correcto y ponemos a las personas por delante de todo los demás. Bajo este argumento, el autor explica que “los ángeles representan la excelencia” en un momento en el que “hay una crisis de valores en todos los ámbitos, por supuesto también en la empresa, y especialmente de valores fuertes, como el amor, el esfuerzo o la lealtad”.
Cada uno de los ángeles de este libro representa precisamente algún valor que no debería faltar en el entorno empresarial. Desde el ángel de la comunicación hasta el de la tolerancia, pasando por otros como el de la humildad, el del espíritu en equipo o el que ayuda a otros a volar más alto, son valores “que no se predican, se demuestran”, recuerda Ollé.
Por eso, hace hincapié en que “delante de un directivo siempre debe haber antes que nada una persona”, por lo que en las empresas, y en la vida en general, la mejor receta que quiere transmitir el autor se resumiría en “más valores y menos leyes”.