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Jueves 07 del Agosto de 2008 — Actualizado a las: 11:29 AM
En este libro, Boorman relata cómo es posible haber pasado de una obsesión por las marcas, desde una edad muy temprana, a deshacerse de todas sus prendas de ropa, menaje del hogar, aparatos de electrónica y de cualquier objeto que se identificara con cualquier marca. Tras una infancia marcada por una obsesión iniciada en el colegio para poder ser aceptado “socialmente” en un grupo de amigos, el autor del libro tomó esa decisión radical, del mismo modo que, según dicen, el fumar hay que dejarlo de golpe.
Desde ese momento de demostración pública con un grado buscado de espectacularidad que levantó grandes expectativas en la ciudad de Londres, Boorman relata en su libro como encontrar qué ponerse, hacer la compra o usar los productos más básicos de higiene personal se ha convertido para él en una odisea que refleja la dependencia que todos tenemos de las grandes corporaciones y de la propia sociedad de consumo.
Además, el autor recopila algunas anécdotas referentes a las estrategias publicitarias llevadas a cabo por las empresas más importantes del mundo. Por ejemplo, cuando Hennes fichó el año pasado a Stella McCartney para el lanzamiento de una colección de edición limitada, lo que provocó que el primer día, que además era laborable, se formaran largas colas a la entrada de sus tiendas para acumular de la forma más rápida posible la mayor cantidad de prendas con los mencionados diseños.
Este libro, escrito a modo de diario, es el antes, el durante y el después de la “transformación” de Boorman, definido ya como agitador social, para erigirse en el icono contra la sociedad de la imagen y proponer una reflexión sobre la influencia de la publicidad en nuestras vidas.