Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Martes 13 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 11:22 AM
La internacionalización ha sido un aspecto debatido y analizado de forma intensa en las últimas décadas. Incluso se ha convertido en un concepto familiar no solo en entornos empresariales sino también a nivel público.
La idea de la internacionalización no es hoy cuestionable, y así las empresas mayoritariamente trabajan en procesos de internacionalización cada vez más estratégicos, más sólidos y más profesionales. No sólo las grandes empresas, referencia mediática de la internacionalización de la empresa española, sino también las pymes, base de nuestra economía, están realizando una excelente labor en este proceso.
En este sentido han sido dirigidas las políticas públicas de apoyo a la internacionalización: sensibilización, formación, apoyos económicos y finalmente prestación de servicios con especial atención a las pymes.
El ICEX , Instituto Español de Comercio Exterior, cumple 25 años, el COPCA, Consorcio de Promoción Comercial de Catalunya, 20, y hoy todas las Comunidades Autónomas, disponen de agencias para la internacionalización de sus empresas. Disponemos de una buena red de apoyo, que no obstante debe tener la capacidad de adaptación a la evolución de los procesos de las empresas.
Pero cuando hablamos de internacionalización es necesario recordar que este es un proceso gradual y continuo, y por tanto debemos tener claro a la hora de fijar nuestros retos como empresas y como economía, en que punto nos encontramos.
Por otra parte la internacionalización afecta a diversos ámbitos del entorno de la empresa, y no solo al comercial que se concreta en la exportación y la importación, donde nuestra economía es bien abierta, y que con mayores entradas que salidas, arroja una balanza comercial negativa.
Una internacionalización completa debe fomentar la movilidad de capitales y empresas y la movilidad de las personas, además de la ya mencionada movilidad de mercancías.
Nuestro reto como empresas y como economía está ahí, en dar un nuevo paso en la internacionalización con presencias estables en los mercados exteriores para comercializar y/o producir, y colaborar con otras empresas e incorporar a nuestras organizaciones nuevo talento con independencia de su nacionalidad. Así conseguiremos que nuestras empresas sean más internacionales y sobretodo más competitivas. De esta forma además los riesgos de la globalización se pueden ver disminuidos al ser nuestra organización más global.
Finalmente constatar que la competitividad debe fundamentarse en la innovación, tanto en productos como en procesos y que tiene en las personas que forman las empresas y en las infraestructuras, tanto físicas como tecnológicas, su punto clave.
Joan Tristany
Director General
amec