La trayectoria profesional de este empresario le ha llevado a emprender aventuras muy distintas entre sí, aunque todas han sido cosas que le gustan, según cuenta. Durante una larga etapa fue delegado de Codorniu para América, donde expandió y amplió el consumo de la firma de cava catalana desde el norte al sur del continente, iniciando también el proyecto de unas bodegas en California.
Del cava dio el salto al azafrán y al aceite de oliva. En este ámbito, logró lanzar una marca propia, del azafrán de la Mancha, del aceite de oliva virgen de Jaén y del vinagre de Jerez a los mercados internacionales. Según él mismo reconoce, su madera está hecha de la que utilizan los emprendedores.
De su época en la Universidad de Michigan, (EE.UU), en el curso 72/73, surge la curiosidad y el descubrimiento de cómo arreglar un palo de golf. Según recuerda Morillo, en 1972 partió la varilla de uno de sus palos y un amigo le recomendó visitar un cuarto de palos, donde finalmente se lo arreglarían por 1,25 dólares. Esa experiencia encendió la bombilla.
Durante sus largas estancias en EE.UU. recibió diversos cursos de ingeniería, diseño y construcción de palos de golf que le llevaron a obtener los dos títulos más preciados hoy en día: el PCS Class A Clubmaker y el GCA Professional Clubmaker.
Por hobby empieza a desarrollar la labor de clubmaker en 1987 en la cocina de su casa, en la calle Goya nº 21 de Madrid. Después sigue en el garaje de su casa, en la urbanización Monteclaro, de Pozuelo de Alarcón, ciudad cuna de grandes golfistas españoles como son los hermanos Garrido, los Cañizares o los Piñero.
En 1994, ante la sorpresa y el escepticismo de amigos y conocidos, que incluso le llamaron cariñosamente “loco”, abre su primer taller en la Avenida de Europa, en Pozuelo de Alarcón. Después, en 1998, abre el segundo taller, en Barcelona, en la calle Juan Sebastián Bach. Dos tiendas que pronto se convierten en referencia de aficionados al golf.
El salto a Internet
En el año 1996, Fernando Morillo decide trasladar también sus servicios y know-how a la Red. Ese año lanza su primera web y hasta el día de hoy ya ha creado tres.
En estas plataformas, el empresario-artesano vuelca toda su experiencia. Además, los aficionados al golf pueden encontrar y solicitar sus palos de golf a medida, facilitando algunos datos: edad, altura descalzo, peso, distancia de la muñeca al suelo en posición de firmes, hándicap, años que se lleva jugando, velocidad de swing ó distancia alcanzada con un hierro 5, y eventuales dolores, dolencias y conocimiento de algún problema físico, especialmente en las manos para sujetar el palo, en el caso de que existan. No todos somos iguales, destaca Morillo, por lo que no a todos les encaja la “talla única” de los palos de golf fabricados en serie.