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Viernes 16 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 19:39 PM
Algunas empresas han incorporado en sus prácticas el Casual Friday, una tendencia surgida en Estados Unidos, según la cual el viernes se puede acudir a la oficina con ropa más deportiva y cómoda que el habitual traje y corbata.
De vez en cuando, este día “informal” se aprovecha para realizar una excursión fuera de la oficina, en lo que los anglosajones conocen como “Kick-Off”. La teoría dice que durante estas reuniones se establecen vínculos entre las personas que revierten en una mayor productividad, y que les ligan emocionalmente a la empresa.
Max Lemcke ha situado su segundo largometraje precisamente en una de estas actividades extramuros. Durante una excursión al campo, el protagonista de “Casual Day” nos descubre las tensiones que le atormentan al sentirse atrapado en una vida que no le gusta, rodeado de compañeros a los que no quiere, y en una empresa que aborrece.
En palabras del director, se trata de “una película muy pegada a los personajes, cuya idea central gira en torno a conformarse o no, con la vida que nos ha tocado llevar”.
Psicoanálisis laboral
La mayoría de personas pasan al menos ocho horas al día en su entorno laboral. No obstante, quizás la empresa es el lugar donde somos menos uno mismo, y las películas que han apostado por ello así lo demuestran.
Lo hicieron Roger Gual y Julio Wallowitz en su ópera prima, la taquillera Smoking Room, donde un grupo de trabajadores intentaba conseguir una habitación donde poder fumar un cigarrillo sin tener que subir a la azotea. Esta excusa sirvió a los realizadores para establecer un interesante análisis sobre las distintas caras y manifestaciones del poder en la empresa.
También en El Método Grönholm, de Marcelo Piñeyro, se diseccionaba el mundo empresarial y la psicología de los protagonistas a través de un duro proceso de selección para entrar a formar parte de una multinacional.
Ahora le toca el turno a Casual Day, que según Lemcke “trata de las relaciones de poder en la empresa, de la amistad, la dignidad y el amor en los tiempos del gran auge tecnológico. Habla directamente de la voracidad laboral, de la búsqueda de valores, de la pérdida de éstos, de la hipocresía, de la defensa de un estilo de vida, y de la imposición de ese mismo estilo de vida”.
El guión, de dos novísimos autores, Pablo y Daniel Remón, está interpretado por el veterano Juan Diego, Javier Ríos y Luis Tosar.