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Viernes 16 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 19:39 PM
“Seducción estética”, eso es lo que promete el nuevo envase de Carrasco Guijuelo, uno de los jamones ibéricos más cotizados del panorama nacional. Durante la reciente edición de Madrid Fusión este ilustre jamonero presentó su nueva imagen, que apuesta por la modernidad para una de las marcas más tradicionales de la gastronomía española.
Junto al resto de propuestas, como la caja de salchichón ibérico de bellota o la lata de lomo ibérico de bellota, constituye algo más que una lujosa gama gastronómica: el primer paso para disfrutar de una de las grandes experiencias sensoriales del momento.
Más de un siglo de vocación innovadora
Que una de las empresas con más historia y solera de Guijuelo lidere un cambio de este alcance tiene mucho mérito. Es la mejor prueba de un espíritu responsable y avanzado, atento siempre al gusto exigente de los consumidores y siempre consciente de que para alcanzar el favor del mercado es necesario cuidar las raíces como el primer día. Y estas raíces nos hablan del paisaje y el clima de origen, del trabajo constante de cuatro generaciones y, por encima de todo, de la calidad de la materia prima, el negro cerdo de pura raza ibérica criado en las extensas dehesas de Salamanca y Extremadura.