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Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
Concha Calonje aborda el reto de la comunicación en las organizaciones en su obra “El poder de la comunicación inteligente”, de la que ya se está preparando una segunda edición. En ella, la autora trata de reflejar la importancia de mantener una comunicación fluida como herramienta para garantizar el buen funcionamiento de las empresas. La autora define el concepto de “comunicación inteligente” como “el arte de razonar a partir de opiniones generalmente aceptadas”.
La primera fase que define un buen proceso comunicativo es la del “análisis del mercado para saber cómo proyectarse en él”. A partir de aquí, el líder debe adoptar un “mensaje muy evolutivo”, con el objetivo de saber argumentar los debates en las reuniones con los empleados a lo largo del tiempo. Esto es lo que a la autora le gusta llamar “bajar al ruedo” para poder justificar lo que se propone.
La dirección también tiene mucho que aportar en el buen desarrollo de la comunicación. Su principal herramienta es el diálogo, que le va a permitir llegar al “entendimiento común” y “conseguir los objetivos”. En definitiva, la idea es conseguir consolidar un proceso comunicativo mediante el cual los trabajadores de una empresa conozcan y entiendan los valores de la misma. Sólo así se creará una verdadera “cultura empresarial”.
El libro se estructura en 5 capítulos que contienen entrevistas a personajes con diferentes personalidades pero con un pensamiento en común: entienden la comunicación como nudo entre ideas, valores y personas. Estos directivos y profesionales de diferentes sectores de actividad reflexionan junto a la autora sobre el poder de la comunicación en la empresa, y sobre cómo una buena organización empresarial depende en buena medida de una buena comunicación.
Según Calonje, “cuando surgen conflictos entre los miembros de una organización, la comunicación inteligente es la mejor forma para afrontarlos. Una organización marcha bien en la medida en que lo hacen sus relaciones, y el elemento nuclear de toda relación es la comunicación”.
Calonje no ofrece en su libro una sentencia sobre cómo deben comunicarse las personas en todas las empresas, ni postula una doctrina de obligado cumplimiento. Simplemente, busca el choque de ideas y expone las diferentes vías de solución argumentadas durante sus entrevistas para que sea el lector el que encuentre su propia respuesta.