Sobre La Función Social de la Prensa Escrita.

Ene 5, 2005 | Noticias


Sobre La Función Social de la Prensa Escrita.

Alberto Villanueva Arandojo

Actualizada: 05/01/2005

La mutación de la función de la Presa Escrita en las Sociedades de la Información Occidentales. De la transmisión de información a la formación de opinión. De manera progresiva la Presa Escrita va perdiendo su papel como elemento de transmisión de información, configurándose cada vez más en un órgano de interpretación de la información.

    Últimamente la Presa Escrita va perdiendo cualquier pretensión se ser un medio informativo, de transmitir información, para convertirse, cada vez más, en un instrumento de opinión puro y duro. La “información” va quedando  relegada a un segundo plano, dejando cada vez mayor peso a la interpretación de dicha “información”, constituyéndose la Prensa Escrita en un elemento de “ideologización” de la información en lugar de un instrumento de transmisión de la información.

            La Prensa Escrita se configura, por tanto, en un elemento de interpretación de una Agenda Pública que ya esta predeterminada por otros medios,  por el hecho de que el marco tecnológico ha disminuido prácticamente a cero la capacidad de la Prensa Escrita para configurar dicha Agenda Pública[1].  Al  ver restringida al máximo su capacidad de incidencia en la  configuración de la Agenda Pública la Prensa Escrita  ha tenido que refugiarse en el campo de la “interpretación de la noticia”, debiendo prescindir progresivamente del campo de la “difusión de la noticia”.

    Lo cierto es que desde hace ya bastante tiempo la Prensa Escrita es adquirida por los consumidores, y sobre todo difundida por sus propietarios, más por su posicionamiento e ideario ideológico que por la información expresa que contiene. Es decir, en última instancia lo que se busca en la prensa escrita no es la información en si misma, que ahora incluso llega a ser conocida de antemano; sabiéndose con antelación los temas que va abordar,  sino que su objetivo, y función, es más bien proporcionar una  determinada interpretación de la misma “información“, interpretación que venga a coincidir con –o a falta del mismo venga a formar- el espectro ideológico del lector.

    La función de los “mass media”, en especial de aquellos que como la prensa escrita no pueden competir con otros en capacidad de reacción a la hora de divulgar “la noticia”, no es ya tanto transmitir información en sí misma como “formar opinión”; esto es servir de plataforma para la difusión y propagación de un determinado enfoque ideológico.

    Es decir la función principal de la prensa escrita no es la información pura –cabe preguntarse si alguna vez la información fue el fin de la Presa Escrita o de cualquier “mass media”- sino el refuerzo de unos condicionantes interpretativos, básicamente ideológicos, que estén en consonancia con la interpretación que desea el lector, que quiere transmitir el periodista –ambos casos  marginales- o, que, generalmente, vengan a difundir una postura ideológica, llámese política si se desea, que este en consonancia, que sea acorde, con la postura “política”  representada por el “capital” que controla el medio. En un medio que tiende a la concentración de los medios de comunicación de masas en grandes aparatos y corporaciones informativas  el mensaje ideológico tiende a ser único.

    Si la prensa escrita, si los “mass media” tradicionales, representan una forma de difundir la postura ideológica de una, llamémosla, clase dominante, esta viene a cumplir básicamente una función de control social, o de “idelogización” del tejido social, haciendo homologable al conjunto del sistema social unos posicionamientos que, generalmente, no representan al conjunto del sistema; sino a los intereses de su cúspide.

    Es precisamente por este último punto por el que lejos de desaparecer los “mass media” tradicionales, televisión, radio, prensa, tienden en general a poseer un estructuración, y sobre todo un alcance e incidencia, cada vez mayor, si bien esta afirmación siempre requiera matizaciones. Lo cierto es que en no deja de parecer paradójico que en “las sociedades de la información” desarrolladas de occidente sea precisamente donde la influencia ideológica de los “mass media” llega a tener mayor alcance.

    Si en última instancia los “mass media” de corte tradicional vienen a reforzar la difusión de la ideológica de la oligarquía económica, tratando de que el conjunto de la sociedad adopte esta como  su “mentalidad colectiva”;  lo cierto es que estos no sólo no tenderán a desaparecer, sino que por el contrario tenderán a reforzar su posición como factores “ideologizadores” del conjunto social;  en cuanto éstos vean amenazada su posición de influencia por la difusión de medios alternativos y más difíciles de controlar, internet por ejemplo, y que sean capaces de proporcionar una visión ideológica alternativa, o simplemente discordante, a la del conjunto de los “mass media” tradicionales.  Ahora bien, que Internet sea un medio a través del cual sea posible difundir un mensaje ideológico alternativo al dominante es el elemento en cuestión.

    Los “mass media” tradicionales, la prensa escrita en concreto, solo tenderá a desaparecer en el momento en que si misión “ideologizadora”  pueda ser difundida con la misma eficacia, y sobre todo el mismo alcance y capacidad de influencia, a través de internet, y cuando internet sea un medio que no pueda ser permeable a influencia ideológicas alternativas a la dominante.

    Es decir cuando Internet sea un medio tan regulado que sólo sea posible alcanzar una alta difusión mediante el cumplimiento de una serie de requisitos que el la práctica limiten el acceso a dicho medio, por ejemplo la necesidad de invertir un capital que no este al alcance de cualquiera o mediante la obtención de una serie de permisos y autorizaciones de índole legal que, en última instancia, no permitan el acceso a la difusión general a cualquier posicionamiento ideológico.

     Como por el momento Internet es un órgano semi-libre, al menos el más libre de los “mass media” desde el que se puede alcanzar algún tipo de difusión,  en que tienen cabida diferentes posicionamientos ideológicos este, Internet, no podrá sustituir, por el momento, a los medios tradicionales en sus funciones; al escapar, temporalmente al menos, del control y requisitos necesarios para ser un instrumento de “ideologización” rígido –alienación seria tal vez un término más correcto- y controlado por los mismos grupos de capital que controlan los medios tradicionales, con la prensa escrita al frente.  


[1]     La Agenda Pública es el conjunto, preseleccionado, de noticias que forman parte del conjunto de “temas” que maneja el gran público. Se trata, en gran medida, de un abanico de noticias decidido y seleccionado por los “Media Mass”, que mediante un proceso de selección deciden los temas que configuran dicha agenda, básicamente deciden que “es noticia”.

    Robert K. Merton definió la capacidad de influencia de los “Mass Media” en la configuración de la Agenda Pública, haciendo referencia  la influencia de la  televisión, de la siguiente forma: “…Si bien los Media Mass no ha conseguido determinar en gran medida lo que pensamos; lo Media Mass si han conseguido determinar en gran medida sobre que pensamos…”.  Es decir, en ningún caso la preselección de los que es una noticia es un asunto neutro, sino que dictamina en gran medida los temas de conversación y discusión del público que recibe la noticia.

    Dado que la Presa Escrita es incapaz de competir en rapidez con medios como la Televisión, la Radio o mismamente Internet, simplemente va perdiendo capacidad para influir en la configuración de Dicha Agenda Pública.





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