"Así era Einstein, el extravagante genio que vaticinó las ondas gravitacionales"

Así era Einstein, el extravagante genio que vaticinó las ondas gravitacionales

Foto: Wikipedia – Crepuscular rays colorLeer también: La NASA presenta un festival de auroras en ultraalta definiciónLeer también: Antes que impactase el asteroide, los dinosaurios se estaban extinguiendo , menciona un estudio «Einstein tenía causa». Así titulaban esta semana buena parte de los periódicos de todo el mundo la primera detección de ondas gravitacionales. Cien […]

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Foto: Wikipedia – Crepuscular rays color

«Einstein tenía causa». Así titulaban esta semana buena parte de los periódicos de todo el mundo la primera detección de ondas gravitacionales. Cien años después de que el inigualable científico aceptara que las oscilaciones producidas en los confines del universo por fenómenos masivos, que él había vaticinado en la Teoría de la Relatividad General, no se detectarían nunca por ser casi imperceptibles al llegar a la Tierra, los investigadores del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales de Estados Unidos conseguían esta semana captarlas. Un hito científico que abre a la Astrofísica una nueva ventana por la que no podemos ni planearnos lo que vamos a ser capaces de observar. De estar vivo aún, la prestigiosa revista «Time», como ya hizo en 1946 y en 1999, le habría dedicado una portada para nombrarle, esta vez, «personaje del siglo XXI», al igual que en 1999 ya lo fue del siglo XX. ¿Pero cómo era uno de los mayores científicos de todos los tiempos?

LIGO es descrito en un comunicado como “dos detectores idénticos cuidadosamente construidos para detectar vibraciones increíblemente diminutas de ondas gravitacionales que pasan”, una está ubicada en Louisiana y otra en el estado de Washington. Los científicos han creado el proyecto de Caltech y MIT y recibe fondos de la Fundación Nacional Científica.

Albert Einstein ha nacido en la ciudad alemana de Ulm en 1879 en el seno de una familia judía. A diferencia de otros grandes científicos, Einstein no ha sido un nene prodigio. Cuando había aprendido a hablar y hasta los nueve, a los tres años no lo ha hecho con fluidez. Sus maestros no lo calificaban ni como un alumno bueno ni malo, sino del montón. Sin embargo, y a causa del influjo de su madre, entre los seis y los catorce años ha recibido clases de violín, afición que le ha acompañado hasta su muerte en 1955. En más de una oportunidad ha declarado: «La vida sin música me resulta inconcebible… la música es mi mayor alegría».

El hallazgo, encontrado en ondas en el espacio-tiempo detectadas por LIGO, apoyan una predicción hecha por Albert Einstein que es elemental en su teoría general de la relatividad. Las ondas que ha detectado LIGO están encontradas en la unión de dos hoyos negros, mencionó Reitze.

Ha estudiado Física y Matemáticas en el Instituto Politécnico de la ciudad suiza de Zúrich, donde en 1896. Ha estado tres años sin nacionalidad, un apátrida, hasta que en 1901 recibió la suiza. Tras graduarse en Zúrich, pretendió conseguir un puesto de profesor universitario pero sin éxito, por lo que ha buscado otro medio para ganarse la vida.

Einstein ha realizado algunos de sus más grandes hazañas científicas entre 1902 y 1909, cuando ese gigante desconocido ocupaba un humilde puesto como «funcionario técnico» en la Oficina Federal de Patentes de Berna. Este empleo le dejaba, sin embargo, el suficiente tiempo libre para desarrollar, uno tras otro, empleos científicos maravillosos. De hecho, él mismo ha calificado a estos años en Berna no sólo como los más felices, sino también como el tiempo más fructífero en su vida. En 1905, su annus mirabilis, publica una serie de artículos en «Annalen der Physik», la revista líder de la física alemana, sobre el efecto fotoeléctrico, el desplazamiento browniano y la teoría de la relatividad especial. Tal es la relevancia de estos empleos que 2005 fue declarado por la ONU como «Año Internacional de la Física» en conmemoración del primer centenario de aquel año milagroso de Einstein. Tras la publicación de estos artículos, fue reconocido como un destacado científico, lo que le permitió iniciar su carrera como profesor universitario en Berna, Praga y, en 1914, en Berlín.

Fue en la capital alemana cuando, en 1915, presenta su Teoría de la Relatividad General, cuyo centenario se celebró el año pasado a bombo y platillo y que también fue uno de los hitos científicos que se conmemoraron en el «Año Internacional de la Luz». Desde los empleos de Newton, la interacción gravitatoria entre dos masas se había caracterizado por medio de una fuerza de atracción entre ambas, un campo gravitatorio que permea completamente el espacio tridimensional en el que las dos masas se encuentran. Sin embargo, Einstein ha propuesto que la interacción gravitatoria se pone de manifiesto de un modo diferente, de una forma puramente geométrica, por medio de la alteración de la propia esencia y forma del espacio-tiempo. Esto suponía un cambio radical de enfoque, una nueva teoría de la gravitación que cambiaba y corregía a la ley de la gravitación universal que tan brillantemente había establecido Isaac Newton casi doscientos cincuenta años antes.

Así, y de la misma forma en que la astronomía convencional usa la luz y otras formas de radiación electromagnética para recibir información de cosas distantes, la «astronomía de ondas gravitacionales» va a interpretar la información que contienen esas pequeñas tergiversaciones en el espacio tiempo. Hasta el momento, todo lo que sabemos sobre estrellas y galaxias lejanas procede únicamente de la información que los astrónomos logran arrancarle a la luz que llega hasta nosotros. A partir de ahora, podríamos tener otra fuente de información completamente nueva e independiente de la radiación. Las posibilidades de conocimiento, pues, se multiplican.

Isaac Newton ha sido un físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático británico.

La imagen de Einstein como extravagante científico de pelos blancos enmarañados es un icono universal. Se le asocia con ideas brillantes pero se acepta él especialmente por sus ideas pacifistas y sus frases cebres y anécdotas. Se cuenta que en una fiesta en la que confluyó con Marilyn Monroe, esta le ha propuesto ener un hijo. La sensual actriz norteamericana mencionó le: «Planeese, con su inteligencia y con mi belleza sería alguien fenomenal». Pero Einstein respondió «Tal vez no sea tan buena idea, en caso de que nazca con mi belleza y su inteligencia, planeese».

Si podría él dar la charla, en otra oportunidad, su chófer, que lo acompañaba siempre a impartir congresos a lo largo Estados Unidos, ha bromeado sobre puesto que aseguraba que la había escuchado tantas veces que se observaba capaz de contarla él mismo. Así ocurrió, y “Esa pregunta es tan fácil que hasta mi chófer podría responderla», cuando una persona del público le ha hecho una pregunta al falso Einstein, mencionó , este. Y así lo ha hecho, porque estaba sentado entre el público.

Einstein no le ha dado mucho crédito, cuando a principios del siglo XX comenzó a cobrar fuerza la Física Cuántica. Frente a los cálculos cuánticos en los que la probabilidad y la duda juegan un papel fundamental él prefería una Física totalmente determinista. De ahí la frase que se le atribuye de «Dios no juega a los dados».

El concepto teológico, filosófico y antropológico de Dios hace referencia a una diosa suprema.

Otra anécdota relevante de su forma de pensar tiene que ver también con la religión. Se cuenta que cierta vez ha sido a cortarse el cabello y, comenzó una charla con el barbero, como era su uso que defendía la idea de que Dios no existe. Al interrogarle Einstein por qué, el barbero ha afirmado: «Porque hay demasiadas personas en el mundo que hacen daño a otros. Y no tendría que existir el mal, si Dios existiese». Cuando ha terminado, Einstein salió y se encontró con un joven de barba larga. El científico le detuvo y le solicitó que ingresara con él a la barbería. Lo han hecho, y entonces le mencionó al sorprendido barbero: «Este adolescente es la evidencia de que los barberos no existen». El barbero le contestó que por supuesto que existían, puesto que allí estaba él, «sólo que este joven no se acerca a mí para que le arregle la barba», dijo. Y Einstein contestó «Pues entonces es lo mismo, Dios existe pero las personas malas no se aproximan a él».