"El Papa denuncia en Chiapas la exclusión de los indígenas"

El Papa denuncia en Chiapas la exclusión de los indígenas

Foto: Wikipedia – Karolingischer Buchmaler um 840 002Leer también: Scott Disick… ¿Quiere o no quiere volver con Kourtney Kardashian?Leer también: Kim Kardashian y Kris Jenner festejan el cumpleaños de Kourtney con emotivos mensajes En su gran encuentro con el pueblo indígena en San Cristóbal de las Casas, el Papa Francisco ha prevenido seriamente el lunes […]

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Foto: Wikipedia – Karolingischer Buchmaler um 840 002

En su gran encuentro con el pueblo indígena en San Cristóbal de las Casas, el Papa Francisco ha prevenido seriamente el lunes a todo el planeta que «ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia».

De cualquier modo la reunión milenaria del patriarca y el papa Francisco va a traer para Cuba algunos beneficios, en lo mientras aportará a forjarse el prestigio de país que aporta a la paz mundial, inmediato todos los reflectores de los medios de comunicación van a apuntar a la pequeña isla del Caribe.Cuba se habrá anotado un triunfo diplomático sin par: haber conseguido ser la sede del primer encuentro en mil años de los líderes de ambas religiones cristianas y de una probable reconciliación simbólica entre Oriente y Occidente, cuando el papa Francisco y el patriarca de la Iglesia rusa ortodoxa Kirill se observen cara a cara el viernes.En otras palabras, son los “superconfesores”, un equipo especial al que el papa Francisco encargó del encargo especial de perdonar los pecados que sólo el Sumo Pontífice u otra alta figura de la Santa Sede pueden perdonar.

En su homilía para más cien mil leales indígenas en el corazón del estado meridional de Chiapas, el Papa les ha manifestado estima, pues «ustedes tienen mucho que enseñarnos. Sus pueblos saben relacionarse con la naturaleza, a la que respetan como fuente de comida, hogar común y altar compartido humano».

Le escuchaban en silencio, lo mismo que le habían recibido sin estrépito, según su manera de ser. Pero le impresionaban con la variedad de sus caras niñas, mujeres y hombres campesinos, curtidos por el sol cegador de estas alturas, y por la belleza de sus vestidos tradicionales. Sin necesidad de decir los dramas, Francisco había empezado sus palabras solicitando que «la generosidad triunfe la injusticia, y se calle la violencia por la paz “.

Aplicaba la narración épica de la Éxodo, la liberación del pueblo judío, a la situación contemporánea, aceptando a sus oyentes «el anhelo de vivir en libertad». Pero en poco tiempo ha pasado a referirse al medio ambiente, afirmando que «la creación también sabe levantar su voz», y nos habla a través de «los síntomas de enfermedad que prevenimos en el piso, en el agua, en el aire y en los seres vivientes».

Se trata de un texto tradicional que narra la esclavitud de los hebreos en el antiguo Egipto y su liberación a través de Moisés, quien los ha conducido hacia la Tierra prometida.

Por eso ha denunciado que «entre los indigentes más abandonados y maltratados está nuestra oprimida y devastado suelo, que llora y padece dolores de parto». Su homilía recordaba tanto la encíclica «Laudato si», como el gran discurso pronunciado el pasado año ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Después de alertar sobre la salud del planeta, ha vuelto referirse a las dificultades de marginación humana, aceptando ante los indígenas que «sus pueblos fueron incomprendidos y excluidos de la sociedad», pues «algunos han estimado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones».

A su vez, «otros, marcados por el poder, la plata y las leyes del mercado los despojaron de sus suelos o realizaron acciones que las contaminaban. ¡Qué melancolía!». En tono serio, afirmó «qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón! ¡Perdón, hermano!».

Aunque sea tarde, las víctimas pueden aportar a la solución si los poderosos, que han causado los desequilibrios, saben descubrir , el valor de su ejemplo. Según el Papa, «el mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, les necesita a ustedes».

Los adolescentes necesitan aprender de los indígenas su estima a la sabiduría de los ancianos, para no dejarse dominar «por una cultura que intenta suprimir todas las riquezas y características diversas en pos de un mundo homogéneo».

Esa cultura dominante y uniformadora, pretende silenciar no solo a los indígenas sino también la sensación religiosa general. En ese cuadro, el Papa ha denunciado que «de muchas maneras intentaron anestesiarnos el alma, de muchas formas han intentado aletargar y adormecer la vida de nuestros nenes y adolescentes con la insinuación de que nada puede modificar, o de que son sueños imposibles».

Los indígenas le escuchaban en un respetuoso silencio. En llamativo contraste con la Ciudad de México, le habían recibido con aplausos moderados, ya que su estilo no es en absoluto ruidoso.

Más que los gritos de la muchedumbre, lo que resonaba en el estadio municipal de San Cristóbal de las Casas era la voz del presentador por los altavoces, saludando en nombre de la decena de principales etnias presentes: ch’ol, tzotzil, tzeltal, chiché…

Sus saludos, en esas lenguas y en español, eran la expresión de la iglesia de Chiapas, con eslóganes como «El pueblo camina con ‘Tatik’ Samuel y Francisco que nos anima». «Tatik» significa «papá» en tzotzil, y así llamaban al obispo Samuel Ruiz. Las alusiones al Papa eran, igualmente, «Tatik Francisco».

Le habían dado la bienvenida como el Papa «de la paz», «de la justicia», «de la libertad», «de la pelea», «de los indigentes»… y le celebraban con melodías tradicionales interpretadas en grandes xilófonos por indígenas ataviadas con vestidos de colores vivísimos.

El canto de acceso al principio de la misa era poético y conmovedor: “Iglesia sencilla corazón del pueblo…”. Iglesia sencilla es semilla del reino. El inmenso retablo representaba la catedral de San Cristóbal de los hogares, y el presbiterio estaba adornado con docenas de estatuas de animales salvajes y pájaros exóticos. Poco más allá, las cordilleras de una verde vivísimo contribuían un retablo todavía más grandioso.

Todo era bellísimo, incluidos los adornos litúrgicos indígenas. En la mitra del Papa figuraba la cruz maya, sobre las estrellas, y en su casulla habían bordado en vertical las formas geométricas del «número sagrado» antiguo de estos pueblos que es el trece.

El Papa usó la lengua local para las primeras y últimas palabras de su homilía, en la que cito también uno de sus libros tradicionales, el Popol Vuh: «El alba ocurrió sobre todas las tribus juntas».

Al fin del homilía, un representando de los indígenas le ha dado las gracias en su lengua nativa: «Aunque muchas personas nos desagradan, tu viniste a visitarnos, y nos tomaste en cuenta, como la Virgen de Guadalupe a San Juan Dieguito».

Pero, sobre todo, le mencionó: «Muchas gracias, Tatik, por autorizar nuevamente el cargo de diaconado permanente indígena, con su propia cultura, y haber aprobado el empleo en la liturgia de nuestras lenguas. Queremos escuchar a Dios y hablarle en nuestra propia lengua».

Era uno de los presentes que el Papa había traído. Oficializar el tipo de evangelización que ya se vive en estos suelos, respaldada en la cultura local. En esa línea, después de darle las gracias, el representante indígena le aseguro que «estamos unidos con el Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra, como menciona el Popol Vuh, como nuestros antepasados llamaban a Dios , con un solo corazón con los árboles, flores, animales, plantas silvestres, agua y manantiales, porque creemos en un solo Padre y Madre Dios».