"La trampa republicana para descabalgar a Trump"

La trampa republicana para descabalgar a Trump

Foto: Wikipedia – Donald Trump by Gage Skidmore 3Leer también: Julianne Moore, Amy Schumer y Susan Sarandon, votos famososLeer también: ¿Quién va a ser el siguiente en fallecer en Juego de Tronos? Este algoritmo lo vaticina Seis meses de votaciones en cincuenta estados más Puerto Rico, la complejidad del procedimiento es aún mayor, si la […]

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Foto: Wikipedia – Donald Trump by Gage Skidmore 3

Seis meses de votaciones en cincuenta estados más Puerto Rico, la complejidad del procedimiento es aún mayor, si la carrera de las primarias en Estados Unidos para escoger a los aspirantes presidenciales de los dos partidos enfatiza por su duración. Cuando la votación es festejada y se apaga la voz de los aspirantes, el partido en cada lugar comienza una alambicada etapa de nombramiento de toda la actuación que irá a la congreso que puede llevar semanas, a veces meses, y que varía según el estado.

Todos aglomerados en la calle 42, delante del hotel Hyatt, donde ayer estaba previsto que Trump hiciese acto de presencia. Al multimillonario se le ha observado muy poco por la ciudad de Nueva York, su lugar, donde ha crecido y hizo buena parte de sus negocios. En las decisivas primarias de Nueva York prefirió centrarse en localidades del Norte del estado, menos progresistas y más receptivas a su mensaje que en la liberal Gran Manzana. Los manifestantes se quitaban la voz unos a otros en los megáfonos, movidos de un lado a otro por los centenares de policías que controlan la área, todos encajonados entre cordones de vallas, como un encierro de toros bravos.Después de afiliarse al partido, Barlock ha debido asistir a una serie de asambleas locales en su tentativa de hacerse escoger delegado por Trump a la Convención Nacional Republicana en julio.

Una cosa es el número de representantes que teóricamente obtuvo cada aspirante, y que el marcador es acopiado automáticamente, y otra su voluntad a la hora de elegir en el congreso de julio. Nada tiene que ver el propósito con la que va a acudir al decisivo congreso de julio un delegado comprometido, que se presentó en la lista de un aspirante, con la de uno no comprometido, de voto libre.

Desde 1976, la última vez que los republicanos festejaron un congreso abierto, en la que Gerald Ford venció a Reagan por estrecho margen, pocos eran inquietados por este desconocido procedimiento interno. Este año, con la carrera más reñida en decenios, puede ser crucial, y más si termina siendo el congreso el que acuerde. Ted Cruz, que busca cada resquicio para agregar voto de confianza, que trabajó el terreno desde hace un año, continúa agregando delegados al margen de las votaciones en las primarias y los caucus ordinarios. Donald Trump, que acusó al senador de «hurtar delegados», pone el ejemplo del estado de Luisiana, que finalmente va a llevar a la congreso más delegados en favor del senador, pese a que fue vencido por el magnate en las primarias. También el establishment, que controla el procedimiento, va a participar de la que se ha dado en llamar la batalla de los delegados, en su tentativa de descabalgar a Donald Trump de la nominación. Primero, con los tres representantes de la dirección que participan en el congreso . Y también, con su influjo en los delegados no comprometidos, que suman centenares. En estados con un proceso excepcional, que esta vez han elegido por congresos locales, como Colorado, este fin de semana se llevó los 37 delegados que estaban en juego. Lo cierto es que la diferencia es más simple: mientras Cruz lo aprovecha, Trump no se ha inquietado de trabajarlo, aunque el magnate gritaba ayer en contra del “sistema corrupto” del Partido Republicano. Cruz es buen conocedor de los resortes del sistema. Sucedió algo parecido hace unas semanas en Dakota del Norte. A pesar del impedimento del cómputo, se calcula que su largo trabajo de campo le ha permitido llevarse 18 de los 25 representantes, frente a sólo uno de Trump.

Donald Trump es un ejecutivo, político, empresario y multimillonario de Estados Unidos.

Rafael Edward “Ted” Cruz es un abogado y político republicano estadounidense, nacido canadiense y de papá cubano y madre estadounidense.

La tentativa de Cruz de acopiar nuevos voto de confianza también tiene como objetivo los 173 delegados del retirado Marco Rubio. A falta de un voto de confianza público por parte del cubanoamericano, el equipo de Cruz está cortejando sucesivamente a sus representantes. En su medio dan por suceso que en un congreso abierto, terminarían eligiendo a favor de su nominación.

«Es su forma de ganar voto de confianza, buscando esa enfrentamiento en contra de latinoamericanos y mahometanos o de blancos contra negros», reafirmaba cerca suyo Leda, una inmigrante hondureña que había acudido con su hijo adolescente, Álex. «Trump menciona que los latinoamericanos le adoran; no es así».

Hay más contratiempos para Trump. En algunos estados favorables, los delegados no comprometidos son legión. Por ejemplo, Pensilvania. Nada menos que 57 de los 72 delegados que se escojan no van a estar en su voto. Buena noticia para Cruz, con menos voto de confianza en el este de la nación.

No obstante, nadie garantiza que en un congreso abiert el establishment sea lanzado a apoyar al senador enemigo declarado del artefacto del partido en Washington. Es más, la pasada semana apareció con fuerza la figura de Paul Ryan como tercera vía para la nominación. La figura de Paul Ryan es speaker del Congreso.. Aunque la mayoría de los especialistas es incrédula, y sólo lo ve como una última baza. Además de que el afectado ha repetido su negativa, algunos enfatizados republicanos estiman que sería menospreciar todo el procedimiento de primarias. Por no hablar de la reacción de los seguidores de Trump, quien ya amenazó veladamente con que «la gente saldría la calle a protestar, teniendo en cuenta que yo voy a tener millones de votos, más que nadie».

Acuciado por la sangría de futuros votos, el millonario designó el pasado jueves a un ejecutivo encargado expresamente de agregar delegados o, al menos, de impedir escapes de voto en el futuro congreso de julio. Paul Manafort tiene empleo por delante.

El plan del frente antiTrump que comanda el artefacto del partido pretende primero impedir que el showman llegue a la nominación directa en el procedimiento. La tradición marca que lo aspirante es virtualmente proclamado el día en que llega a la mitad más uno, pese a que formalmente el congreso elija en su momento. Es difícil pensar que en el caso de Trump, el partido no lo haga, a pesar de las profundas diferencias.

Tras su fracaso en Wisconsin, necesitaría casi un 60% de los delegados que restan por distribuir, aproximadamente un tercio del total.

Una vez asegurado que hay congreso abierto, la segunda parte de la estrategia va a consistir en impedir que sume la mitad más uno en el congreso, que se transformaría para el magnate en una ratonera. En la primera votación, un 90 es previsto que % de los delegados llegue con su voto comprometido. A partir de la segunda, se estima que los delegados con libertad voto supondrían casi el 60%, lo que abriría un sendero lleno de espinas para Donald Trump.