"Camino Soria"

Camino Soria

Foto: Wikipedia – Soria Ermita de San SaturioLeer también: Reducir el IVA del pescado podría mejorar la salud de los españolesLeer también: Julianne Moore, Amy Schumer y Susan Sarandon, votos famosos Mariano Rajoy, que parece fallecido, o se lo hace, hasta que se le pone delante la presa, se asemeja a los caimanes que permanecen […]

SoriaErmitadeSanSaturio.jpg

Foto: Wikipedia – Soria Ermita de San Saturio

Mariano Rajoy, que parece fallecido, o se lo hace, hasta que se le pone delante la presa, se asemeja a los caimanes que permanecen inmóviles en una charca. Y entonces la devora de una dentellada. Lo primero es la propia supervivencia.

PSOE y Podemos solicitaron la dimisión del ministro en funciones y se agregaron a la petición de Ciudadanos para que Si apoya a Soria, mariano Rajoy comparezca en el pleno para informar. Mariano Rajoy es el presidente del Gobierno. Se ha calificado esa petición ayer en la Mesa del Congreso, pero se gestionará ella no hasta la semana que viene en la Junta de Portavoces.Antes de comparecer ante los periodistas, Soria mantuvo una larga conversación a la vista de todos en el pasillo del Congreso con la número dos del PP, Dolores de Cospedal, y el jefe de Gabinete de Mariano Rajoy, Jorge Moragas. Los gestos de los tres daban apariencia de discusión entre ellos.

Mariano Rajoy Brey es un político español, presidente del Gobierno de España durante la x legislatura —entre 2011 y 2015—, en funciones desde las elecciones generales festejadas el 20 de diciembre de 2015.

Y Soria se había convertido en un embarazoso contratiempo. Por haber tenido sociedades offshore. Por haber mentido. Y por haber acarreado al PP y al Gobierno en un compromiso solidario, intentando que lo encubriesen.

Soria es una ciudad y un municipio de España, capital de la provincia de Soria, ubicada en el este de la comunidad autónoma de Castilla y León.

Y si el caso no coincidiese con la campaña electoral, lo hubieran encubierto y si no hubiera enojado tanto al parecer público. Por el hartazgo que engendra la élite de los evasores o “elusores”. Y porque los escándalos panameños coinciden con la campaña de declaraciones a Hacienda. Que unas veces salen a devolver y otras a vomitar.

Soria subestimó la naturaleza depredadora de Rajoy en la placidez de su charca. Exageró sus garantías de hombre fuerte del Gobierno y del PP. Es la causa por el que la declinación o la dimisión compromete la reputación del partido y del Ejecutivo.

Aceptado que Soria era un peso pesado, su sacrificio atañe al desgaste mismo de los populares. Y transforma el escarmiento en una barbacoa humana, exactamente porque Margallo, De Guindos y Catalá se apresuraron a poner la mano en el fuego por el colega, sincronizando, a lo mejor, la tradición de la omertà: uno de los nuestros.

Soria ha debido creerse inmune. Y ha debido pensar que el desconcierto de sus explicaciones se vería con la misma benevolencia con que iba a verse la “anécdota” de haber creado o heredado en tiempos remotos unas sociedades offshore. No es un delito tenerlas, informaba el portavoz Maillo en la misma lógica encubridora. Y agregaba Esperanza Aguirre que Pedro Almodóvar tampoco había dado explicaciones.

El plan de solidaridad se estropeó en cuanto Mariano Rajoy ha dispuesto la ejecución con el silencio de ayer en Cuenca. La sangre de Soria no podía ensuciarlo. Ni podía prosperar la ambición con que el ministro intentaba blindarse, forzando, inclusive, a su favor, la coreografía de los institutos. Primero ha dado instrucciones a la Fiscalía Anticorrupción, intoxicando la separación de poderes. Y después ha rectificado la doctrina del Ejecutivo respecto a la inhibición de las comparecencias parlamentarias.

Cuando les diese la gana, los ministros contestarían , como pensaba hacer Soria el lunes, haciendo propia la variante que ya había aireado el portavoz Rafael Hernando: era un montaje de la prensa, un nuevo caso de sabotaje mediático.

Soria menciona que no incurrió en ningún delito. Tiene causa. La dificultad es político. Y no sólo de Soria, sino porque estropea el optimismo y paternalismo con que Mariano Rajoy intentaba funcionarse estas semanas. El caso Soria, a corto plazo, contradice cualquier entendimiento con el PSOE. Y a largo plazo amenaza la euforia con que el presidente en funciones cree segura el triunfo del 26-J.

Soria o su clon no tienen una dificultad judicial. Tienen una dificultad política. Que pone a prueba su credibilidad. Y que pone a prueba la política de tolerancia del PP con las ovejas descarriadas camino del 26-J. Cuidado con Rajoy. Es un cocodrilo inmóvil, pero también inmisericorde cuando cuando está en juego su hambre y su supervivencia, pasa delante el cordero sacrificial.La eliminación de las diputaciones, cuestionada inclusive en las hileras socialistas, forma parte del compromiso de Gobierno que Sánchez y Rivera han firmado en febrero. El presidente en funciones y líder del PP en una intervención consagrada a embestir en contra de sus contrincantes políticos expresó: “Venimos aquí para reivindicar el papel de las diputaciones y a sustentar por qué mencionamos que sí, ya que los que mencionan que no, no informan por qué”. Detrás de él se leía: “El PP con tu pueblo. Sí a las diputaciones”.