"El principio del fin de la guerra contra las drogas, a debate en la ONU"

El principio del fin de la guerra contra las drogas, a debate en la ONU

Foto: Wikipedia – UN General Assembly hallLeer también: Prensa oficial recoge "el adiós" de Fidel CastroLeer también: Julianne Moore, Amy Schumer y Susan Sarandon, votos famosos Con más y más naciones impulsando encuadres alternativos, la sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre las drogas esvisióna por muchos de ellos como unaoportunidadn única […]

UNGeneralAssemblyhall.jpg

Foto: Wikipedia – UN General Assembly hall

Con más y más naciones impulsando encuadres alternativos, la sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre las drogas esvisióna por muchos de ellos como unaoportunidadn única para dar unvirajeo a la forma en la que el planeta seafrontaa aestaedificultada.

Las FARC, que mantienen desde hace tres años y medio unas gestiones de paz con el Gobierno colombiano, así como el ELN, que comunicó el 30 de marzo un procedimiento análogo, señalaron en repetidas oportunidades que los paramilitares, oficialmente desmovilizados en 2006, han reaparecido en forma de grupos delincuentes.

La Asamblea General de las Naciones Unidas es el órgano principal de las Naciones Unidas.

De la cita de tres días que se festeja en Nueva York no van a salir medidas revolucionarias, ni tan siquiera un producto claro, pero sí un mensaje de cambio frente a la mano dura que imperó en las últimas decenios y que, cada vez más, se da por fracasada.

Mueve cada año cientos de miles de millones de dólares, según cifras de la ONU, a pesar de los enormes recursos consagrados a la represión, la producción, oferta y consumo de narcóticos a nivel mundial siguen en incremento y este mercado ilícito.

Dentro del informe, la diplomacia estadounidense dice al Clan Úsuga, el mayor grupo delincuente colombiano nacida tras la desmovilización de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia en 2006, y que está presente en 22 de los 32 departamentos de la nación, según la Defensoría del Pueblo colombiana.

En el mundo hay 27 millones de drogodependientes, de los cuales 12 millones usan drogas inyectables como la heroína, y cada año fallecen casi 200.000 personas por el consumo de narcóticos.

Mientras tanto, en muchos naciones las prisiones son llenadas de personas condenadas por pequeños delitos relacionados con las drogas y el pelea al narcotráfico ha dejado miles de muertos.

Solo en México, según datos de Human Rights Watch, más de 60.000 personas han perdido la vida y más de 26.000 han desaparecido entre 2006 y 2012 en el marco de la guerra en contra del narcotráfico.

Esta semana varios expresidentes latinos, líderes políticos de Estados Unidos y famosas y empresarios de todo el mundo en una carta abierta han recordado: “Que ha emergido durante el pasado siglo El régimen de control de las drogas es demostrado desastroso para la salud, la seguridad y los derechos humanos globales”.

Esa sensación será escuchado con fuerza a partir del lunes en Nueva York, con numerosas marchas, exposiciones y conferencias planeadas por ONG y grupos como la Comisión Global sobre Políticas de Drogas.

Dentro de la propia ONU, donde la Ungass arranca el martes, van a ser las naciones latinoamericanas los que van a capitanear ese llamamiento al cambio defendiendo políticas centradas en la precaución, la salud pública y la estima de los derechos humanos.

Entre otros, van a estar en la cumbre los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y Colombia, Juan Manuel Santos, naciones que al lado de Guatemala son los propulsores de la celebración de esta cumbre, la primera de este tipo en dos decenios.

Mientras que EE.UU. se ha ido aproximando paulatinamente a esas posiciones de la mano del presidente Barack Obama y con la despenalización, la mayoría de las naciones europeas apuesta también por nuevas políticas e inclusive legalización de la marihuana en algunos de sus estados.

Frente a todos ellos, Egipto, Rusia o varias naciones asiáticas, incluida China, continúan defendiendo los planes de represión y frenaron las iniciativas más ambiciosas de cara a la Ungass.

El documento oficial que va a aprobar la cumbre, negociado el mes pasado en Viena, es así un texto de mínimos fruto de la necesidad de consenso entre naciones con distancias extremas. Hoy en día, hay Estados, que la declaración va a reafirmar la vigencia de los congresos internacionales sobre drogas y el objetivo fijado en 2009 de “eliminar o reducir de modo significativo” el cultivo ilícito de adormidera, mata de coca y cannabis para 2019, que aplican la pena de muerte por la tenencia de productos, como el cannabis, que en otros se pueden comprar legalmente para finales médicos o inclusive recreativos.

Estado es un concepto político que se menciona a una forma de organización social, económica, política soberana y coercitiva, conformada por un grupo de institutos, que tienen el poder de regular la vida comunitaria nacional, generalmente solo en un lugar determinado o territorio nacional.

Pero a la vez abre la puerta a nuevas políticas, dejando clara la flexibilidad que permiten los congresos y haciendo alusiones ala estima de los derechos humanos y a la relevancia de tratar la dificultad de las drogas como un asunto de salud pública.

¿Qué quiere mencionar eso en la práctica? Por ejemplo, animar a los naciones a explorar penas alternativas a la cárcel por delitos leves de posesión o a facilitar el acceso a substancias con finales doctoras, informaba hace unos días el director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas en contra de la Droga y el Delito , Yuri Fedotov.

No se trata de la revolución que algunos esperaban, pero naciones que conocen bien la dificultad, como Colombia, se muestran satisfechos y observan la cita como un claro paso adelante.