La doble moral de la globalización

Nov 20, 2007 | Noticias



Hace unos días salió una noticia en prensa, en la que se informa que una fábrica de productos químicos ubicada en Tarragona iba a cerrar sus puertas debido a la competencia asiática y a los acuerdos del protocolo de Montreal, en los que se obliga a cerrar industrias que fabriquen productos que afectan entre otras cosas a la capa de ozono.


Esta noticia podría parecernos incorrecta porque si se obliga a cerrar las empresas que producen este tipo de productos, debería ser en cualquier parte del planeta y por lo tanto lo de la competencia asiática, en este caso no tendría ningún sentido mencionarlo. Probablemente también se vean afectados por esta medida incluso los países asiáticos, esperemos.


Sin embargo, tal y como está escrita la noticia, nos da a entender que en algunos países ciertas leyes que son de interés común para todos, son menos restrictivas que en otros países y por lo tanto las industrias que por motivos medioambientales deben cerrar en países que cumplen las normas internacionales pueden instaurarse en países donde estas normas son mucho más laxas.


En lo referente a las condiciones de trabajo ocurre lo mismo y más concretamente en los países asiáticos, donde los derechos de los trabajadores son prácticamente inexistentes.
Se trata de una competencia desleal, pero el problema no existiría si los productos que fabrican estas empresas no tuvieran demanda (y lo más sorprendente es que el mercado europeo es uno de los principales compradores).


En la declaración de Valencia sobre el cambio climático, se ha expresado de forma unánime una opinión: “solo quedan ocho años para evitar el desastre climático”. Por tanto, la UE debería protegerse y evitar que entraran productos fabricados en otros países que no cumplieran con las mismas normas que se fijan en la UE. 


En España nos preocupamos y perseguimos hasta cierto punto, “el top manta”. Se reproducen de forma ilegal, música, videos y juegos, también se falsifican prendas de ropa de marcas conocidas. Esta persecución viene fomentada más bien por  las propias industrias que se ven perjudicadas por estas actuaciones ilegales que por los estados.


Imaginen ustedes una familia que fija unas normas de convivencia para todos los componentes de la familia, más concretamente para los hijos. Quien no las cumpla será castigado. Pero un día reciben a un invitado que estará con la familia un periodo de tiempo ilimitado. Al invitado se le tolera no cumplir con las normas, pero a los hijos no.  ¿Qué creen que ocurrirá? Cambien ahora familia por UE, hijos por países e invitado por algún país asiático.





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