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E-cooperación para el desarrollo
A pesar de que las distancias entre el llamado primer mundo y los países en vías de desarrollo aumentaron con la generalización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), provocando la conocida “brecha digital”, las mismas tecnologías son parte de la solución a este problema ya que permiten establecer proyectos de cooperación online, acercando el conocimiento a los lugares más necesitados del planeta.
La situación actual en muchos de estos países es insuficiente en materia de infraestructuras de telecomunicaciones, pero existen las condiciones mínimas para que los proyectos de cooperación tengan un apoyo tecnológico impensable hace tan sólo unos años. Ismael Peña, miembro del departamento de Políticas Públicas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), explica que “el correo electrónico y la mensajería instantánea se han convertido en herramientas indispensables para el quehacer de las entidades de cooperación, a pesar de que todavía es difícil mantener estas comunicaciones dentro de lo que nosotros consideramos la normalidad, debido a los cortes de suministro eléctrico y telefónico que pueden afectar a estos países”.
Los proyectos de cooperación virtual tienen menos costes y se pueden mantener indefinidamente
Uno de los ejemplos paradigmáticos de los beneficios de las TIC para la cooperación es la formación a distancia. Muchos de los proyectos que se establecen entre España y Latinoamérica, por ejemplo, radican en transmitir conocimientos para que los participantes aprendan a hacer las cosas por sí mismos, sin depender de la ayuda exterior, ya sea en materia agrícola, médica, técnica, etc… Tradicionalmente esta formación se realizaba de manera presencial, destinando a expertos y voluntarios al territorio para realizar cursos formativos de una duración determinada. El coste de estos traslados, y las dificultades para mantener un seguimiento posterior al viaje, son inconvenientes que desde hace algún tiempo se pueden evitar, gracias a las TIC.
El proyecto Enlace Hispano Americano de Salud (EHAS), es uno de los casos en que médicos y expertos del primer mundo, o de zonas más desarrolladas de Latinoamérica, se conectan por vía telemática con profesionales de la salud de zonas rurales para prestar ayuda tanto en la elaboración de diagnósticos como en el seguimiento de pacientes. Esto, que nos puede parecer obvio, amplía enormemente las posibilidades que existían anteriormente, ya que la disponibilidad de expertos es mucho mayor al no requerir presencialidad, los costes son mucho más asumibles ya que no implican desplazamientos, y la cooperación tiene una vida mucho más larga al no existir un plazo determinado de estancia en el territorio.
La alternativa “Wi-Fi”
Desplegar cable telefónico o fibra óptica para acceder a Internet en según qué territorios de Latinoamérica puede resultar prácticamente imposible, ya sea por la orografía o por la inversión que supondría para los gobiernos, que deberían trasladar los costes al usuario final, absolutamente incapaz de pagarlos.
Las redes Wi-Fi, que no precisan cableado, son la alternativa más económica y viable para hacer llegar Internet al menos hasta un punto de conexión, que en las zonas rurales bien podría ser el ayuntamiento o la escuela.
Si se instalara cable telefónico en la selva amazónica, habría que renovarlo cada dos años
Peña explica que “la vida media de un cable desplegado en el Amazonas es de dos años”, debido a las condiciones ambientales, “y por tanto el coste de mantenimiento resulta totalmente inasumible”. El Wi-Fi, por otro lado, “se puede instalar con un coste medio de 600 dólares aproximadamente, y no necesita mantenimiento”.
Programario sin costes
Una vez el acceso a Internet está listo, lo importante es que las entidades de cooperación puedan construir plataformas virtuales de aprendizaje que utilicen un programario sin costes, es decir, que no requiera una licencia de pago.
Marcelo d’Elia Branco, coordinador del proyecto Software Libre de Brasil, denuncia que “el volumen de dinero destinado a pagar licencias de software en Brasil es mayor que el presupuesto anual del Ministerio de Educación, e incluso mayor que la dotación económica del programa nacional para erradicar la pobreza en el país”. El software libre, por tanto, es a menudo la única opción realista para establecer proyectos de cooperación con Latinoamérica.
Ismael Peña coincide en esta observación, y añade que “en la medida en que los países latinoamericanos importen toda la tecnología”, que es lo que sucede si utilizan software de pago producido en otros países, “no se creará un sector industrial dentro del país y se establecerá una dependencia eterna respecto a la tecnología extranjera”.
Contenidos solidarios
Otro de los inconvenientes que se pueden encontrar las entidades de cooperación en el momento de establecer cursos virtuales de formación, es que los contenidos académicos que desean utilizar están protegidos por derechos de autor que impiden la copia o reproducción sin previo pago de un canon específico.
Ya existen más de 140 millones de páginas web en Internet que no reservan todos los derechos de autor
El copyright, que es la formulación más habitual de estos derechos reservados, tiene como alternativa el copyleft o las licencias Creative Commons, que reservan sólo algunos derechos determinados sobre la obra, y que cada vez se utilizan más en productos digitales para fomentar su libre circulación en Internet. D’Elia Branco considera que “la era digital tiene un producto muy distinto al de la era industrial, y por tanto la regulación y los derechos sobre estos productos también debe ser muy distinta”.
Según las estadísticas elaboradas por Wikipedia, a finales de junio de 2006 existían 140 millones de páginas web bajo licencias Creative Commons, más del triple que el año anterior, así como un total de más de 20 millones de fotografías disponibles. Según Peña, “la tendencia es creciente, y a juzgar por el creciente conocimiento de estas licencias, el ritmo será cada vez más elevado”.
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