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El sur de Europa tendrá su primer sincrotrón en 2009
El impulso a la investigación requiere a menudo una importante inversión en infraestructuras científicas de primer nivel, que favorezcan la experimentación y que atraigan a su alrededor industrias intensivas en conocimiento.
Un sincrotrón es un acelerador de partículas que permite, entre otras cosas, emitir una luz que va desde la zona de lo visible hasta la de los rayos X, y que se aprovecha para realizar múltiples experimentos que no serían posibles de otra manera. Esta “luz de sincrotrón” permitirá estudiar, por ejemplo, las características de los pigmentos utilizados en los frescos de las iglesias románicas del Pirineo. El Dr. Ramon Pasqual, presidente de la Comisión Ejecutiva del Consorcio Alba – CELLS, amplía este ejemplo afirmando que “si queremos saber de dónde se extraían y cómo se trataban los colores que utilizaron los artistas del románico, hay que estudiar la estructura de estos pigmentos, y esto sólo se puede hacer bajo una luz de sincrotrón”.
La infraestructura que requiere este acelerador de partículas es considerable. En el caso de Alba, el primer sincrotrón del sur de Europa, la instalación constará de un edificio principal de hormigón y vidrio en forma de caracol de 140 metros de diámetro, y dos plantas subterráneas donde se ubicarán los talleres y los centros de producción de energía. En total la superficie ocupada se aproximará según el proyecto actual a los 23.000 metros cuadrados.
Invertir en atracción de talento
La inversión que supone esta gigantesca infraestructura ha sido aportada por el ejecutivo central español y por el gobierno autonómico de la Generalitat de Cataluña, que han aprobado un presupuesto de 200 millones de euros para la fase inicial del proyecto. Con este dinero se abordarán los trabajos de construcción del complejo científico, y se abrirán las primeras siete estaciones experimentales desde dónde los investigadores podrán realizar sus experimentos.
El sincrotrón Alba está diseñado para que pueda albergar en un futuro hasta un máximo de treinta estaciones experimentales, a medida que se vayan recaudando los cerca de cuatro millones de euros que cuesta cada una. Para que el sincrotrón Alba funcione a máximo rendimiento, pues, todavía hará falta una inversión de 100 millones de euros, que provendrán mayormente de la iniciativa privada.
ALBA recibirá más de 1.000 investigadores internacionales cada año
Teniendo en cuenta que el tiempo medio de estancia de un grupo de investigación en el sincrotrón es de una semana, el Dr. Ramón Pasqual calcula que Alba “podría atraer a unos 1.000 investigadores al año sólo con las primeras 7 líneas de luz que ya están aprobadas”. Ni que decir tiene que el número de visitantes será mucho mayor a medida que se desarrollen nuevas estaciones experimentales hasta llegar a las treinta que caben en este sincrotrón.
Teniendo en cuenta que Alba será la única fuente de luz de sincrotrón del sur de Europa, la atracción de investigadores de la península Ibérica, Francia y Portugal parece más que asegurada.
Un sincrotrón de tercera generación
Tradicionalmente la aceleración de electrones dentro de un sincrotrón se producía a través de los llamados “imanes dipolares”, que mantenían la trayectoria circular de las partículas para conseguir que emitieran luz.
La tercera generación de sincrotrones sustituye estos imanes por dispositivos de inserción, “que se pueden renovar por otros dispositivos más modernos cuando queden obsoletos sin necesidad de cambiar toda la estructura del anillo de almacenaje del sincrotrón”, según explica Pasqual.
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