Gabriel de Biurrun gana el I concurso de relatos tecnológicos de Toshiba

Oct 15, 2008 | Noticias



Procrastin Complex


Lunes


Tengo un disco virtual. Mi madre no comprende que guarde allí mis cuentos. Dice que deberían estar en una estantería. Ella todavía no ha hecho el balance entre la seguridad relativa del soporte físico y la comodidad del almacenamiento virtual.


Mis cuentos están clasificados por carpetas. “Empezados”, “terminados”, “para corregir”, “pendientes”... Así me aseguro de no enviar el mismo relato a dos concursos diferentes, y de tener siempre disponible la última versión de cada una de mis historias.


Mi disco virtual es algo desmoralizante, porque los archivos de texto ocupan muy poco. Tengo media novela que ocupa lo mismo que el logotipo de Microsoft.


Me da la impresión de que nunca conseguiré llenar el espacio que quisiera. Mis amigos hablan de cuánto pesan sus archivos, sus películas; cuánto cabe en sus “pen drives”. Se reirían si supieran que mis años de insomnio y procrastinación caben en un diskette de los de antes.


Procrastinar es el verbo para los artistas de este siglo. A nadie le da tiempo de hacer las cosas que quiere hacer, así que las hacemos en los momentos en que deberíamos estar haciendo otras cosas. Por eso, si uno tiene claro el conjunto de cosas que debe hacer y el conjunto de cosas que quiere hacer, debería dar igual el orden en que las haga, siempre y cuando acabe haciendo todas. Creo que escribiré algo acerca de procrastinar.


Martes


Me han violado el disco duro.


Debió de ser ayer, después de escribir las primeras diez líneas de un cuento sobre un fármaco, “Procrastin Complex”, que ayuda a organizar las tareas de los altos ejecutivos de una empresa de biotecnología.


La violación es evidente. Alguien ha entrado en mi disco duro y ha eliminado todas mis carpetas. Los cuentos están ahí, pero ahora sólo hay dos carpetas. En la carpeta “Publicable” hay cuatro cuentos bastante recientes –incluido el del “Procrastin Complex”– y una colección creada a partir de los relatos que suelo enviar a un concurso semanal de la radio. La otra carpeta se llama “Basura absoluta”. En ella descansa mi media novela, todos mis primeros cuentos de amor, los de humor absurdo, varios de ciencia ficción y todos los que estaban pendientes de fallo en algún concurso.


No puedo más, son las tres de la mañana y me siento profanado.


Miércoles


El violador del disco virtual se ha molestado en piratear la contraseña de mis archivos, en leer todo y pasar el corrector a los textos. También ha activado el control de cambios y ha añadido comentarios halagadores en los relatos de la carpeta “Publicable”.


Debo admitir que los cambios propuestos son oportunos. A veces me excedo con las comas, lo reconozco. Lo de la conveniencia de los párrafos breves también es cierto. El tipo sabe lo que hace. Corrijo todo lo sugerido y guardo los cambios.


Me voy a la cama algo nervioso. Espero que le parezca bien que algún directivo pase por alto los efectos adictivos del “Procrastin Complex”. Añadiremos un punto ilegal a la trama.


Jueves


Creo que es algún editor. Cualquier otra persona habría clasificado los cuentos como “buenos” y “malos”. Pero éste ha creado la carpeta “Publicable”. Denota al menos un mínimo conocimiento de la situación, del mercado. De hecho coincido en que los textos de esa carpeta son de mayor calidad que los otros, aunque me hubiera encariñado por una u otra razón con casi todos.


No quiere que el “Procrastin” sea adictivo, pero sugiere un potente efecto secundario que dañe el córtex prefrontal, provocando lesiones que lleven a una pérdida de la inhibición del sujeto. No tiene mala pinta, pero se inclina demasiado al lado biomédico. Yo prefería mantenerlo en el plano socio-laboral.


Viernes


Insiste en lo de la pérdida de inhibición. De hecho hay un par de escenas divertidas al respecto. La del ejecutivo discutiendo con su jefe los beneficios del Tetris en horas de trabajo es bastante buena. Acepto su visión del relato. Me gusta el estilo irónico que toma el cuento. No lo había planteado desde ese punto de vista, pero ahora veo que es el correcto.


Hemos dejado un poco de lado los otros relatos en los que estaba trabajando, así que pego una nota sugiriendo que deberíamos retomar alguno para rematarlo.


Se me ocurre que también podría revisar los textos de la carpeta “Basura absoluta”. Alguno podría salvarse de la quema.


La carpeta “Basura absoluta” está protegida. No puedo abrirla. Tal vez sea mejor así.
De todos modos, pego otra nota con la propuesta de revisar la carpeta, si le parece bien.


Sábado


No le parece bien. La carpeta “Basura absoluta” ha desaparecido. Mejor me olvido de ella y me centro en el “Procrastin”, que va tomando volumen y promete evolucionar hacia el formato de novela corta.


Los ejecutivos de la empresa de biotecnología se han vuelto locos, aunque no estoy seguro de que esto me convenza demasiado. El “Procrastin Complex” se vende hasta en los colegios, y la gente se provoca sobredosis para vencer la timidez. Todos aquellos que han de hablar en público toman “Procrastin”, y los telediarios se convierten en un circo de desvergonzados desinhibidos. Tampoco me convence. Preferiría algo más sencillo. Creo que el alcance mundial del fármaco no es necesario. Tal vez se nos escape de las manos. Se lo hago saber, y le recuerdo mi interés por repasar los otros cuentos. La contraseña ha cambiado, así que no puedo corregirlos yo solo. Tal vez mañana podamos retocarlos, si le parece bien.


Domingo


Tampoco le parece bien. Los otros cuentos ya no están. La novela corta se llama “Crastinus Excelsior” y está bastante lograda, casi dos megas. Ha trabajado duro.


Yo le cambiaría el título, que puede llevar a equívoco, por demasiado latino. Además, el párrafo, que debería ser justificado, está alineado a la izquierda. El tipo de letra me da igual, que lo elija él.


Ahora resulta que no puedo hacer cambios. Tampoco puedo “guardar como”. Intento eliminarla
No se puede borrar. Acceso denegado.


Tal vez sea mejor así. Ya no siento esta novela como mía.





Etiquetas: tecnologia, tecnologias, tecnologicos, gigashot, novela, baquedano, relato