El recuerdo de las personas

Ene 26, 2009 | Noticias


Durante la carrera profesional de cada uno, las personas que conocemos, las actividades que desempeñamos y las acciones que realizamos, forman una parte muy importante de nuestra vida. Vivimos muy rápidamente sin que nos quede tiempo para pensar en las cosas y las personas que conocemos.


Hay sin embargo circunstancias en la vida que nos hacen reflexionar periódicamente. Uno de ellos sin lugar a dudas son los funerales. Cuando asistimos a uno, y concretamente si ha sido una persona que hemos conocido en nuestra trayectoria profesional, reflexionamos sobre la huella que ha dejado en nosotros, la relación que tuvimos en las diferentes empresas que estuvimos trabajando, los comportamientos éticos que tuvieron donde nos cruzamos y la vida personal que se escondía tras aquella persona. Después de ese recuerdo, observas las personas que asisten al funeral. Normalmente no conoces a casi nadie ya que raras veces conoces a la familia, no obstante ves si hay mucha gente o poca gente, si los que asisten son jóvenes o no tanto y la emoción que genera  el acto en si. Eso realimenta en nosotros el recuerdo de la persona a la cual rendimos un homenaje póstumo asistiendo al funeral. Es el recuerdo que nos queda de esa persona.


Hay personas que su memoria no nos merece ni  un minuto de nuestro tiempo porque  su trayectoria y sus acciones no nos marcan ningún buen recuerdo. Ni que decir tiene que no queremos perder ese tiempo para hacer una llamada y muchos menos para asistir al funeral. 


Hay otras que la relación que tuvimos cuando los visitamos en la empresa o cuando fuimos a comer con ellos, o cuando coincidimos en los aeropuertos y en los aviones nos dejaron siempre un buen recuerdo de los consejos o los comentarios o la conversación  que tuvimos con ellos. Coincide además que su celebración póstuma está atiborrada de gente y que todos coinciden en remarcar que era una buena persona. Es lo que al final queda. Personas que se van con las manos llenas de plenitud y de bien hacer. La sinceridad, la honestidad, la ética, el cariño o la amabilidad son las virtudes que quedan después de todo.


Estas son la virtudes y el recuerdo que nos deja Agustín Chicón que falleció la semana pasada después de una larga enfermedad. Su paso por Telesincro, Standard Eléctrica, Alcatel y finalmente por el Centro de Visión por Computador, cosechó una larga retahíla de amigos y conocidos a los que seguro nos une un mismo sentimiento. Descanse en Paz. 


 




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