¿Cómo evitar los impactos con la basura espacial?

Mar 23, 2009 | Noticias


Desde el lanzamiento del Sputnik en octubre del 1957, se han lanzado al espacio cerca de 29000 objetos de los cuales casi 9000 siguen en órbita, y de estos 9000, menos del 10% siguen operativos. El resto son elementos que han llegado al final de su vida operativa y que permanecen formando parte de lo que hemos dado en llamar basura espacial. Además de esto se estima que cerca de 160 objetos espaciales con una masa total cercana a 385,000 Kg han explotado en órbitas alrededor de la Tierra. Por último hay que tener en cuenta que se realizan alrededor de 100 lanzamientos al año que alimentan el crecimiento de estos elementos.


A comienzos de este año se calculaba que existen aproximadamente 17.000 objetos en órbita alrededor de la Tierra, es decir basura espacial que puede causar fuertes impactos, con consecuencias desastrosas, en cualquiera de los satélites que se lanzan constantemente, así como en la Estación Espacial Internacional.


Para intentar evitar que se produzcan estos hechos se debería crear una legislación específica que gestione adecuadamente la retirada de los satélites que han llegado al final de su misión. En cuanto a los problemas que pueden surgir durante el lanzamiento, puesta en órbita y explotación de los satélites que provoquen la presencia de residuos espaciales, se debe trabajar para desarrollar mejores lanzadores y satélites.


Algunas medidas concretas que se pueden poner en práctica son:


- Prevenir los riesgos de explosiones con mejores diseños de las baterías de abordo y de los sistemas de propulsión.
- Utilizar procedimientos de retirada de los sistemas no operativos, por ejemplo el uso adecuado de las llamadas “graveyard” orbits para los satélites geoestacionarios. Estas órbitas de parking están situadas a 300 Km. de la órbita GEO (36000 Km. de altitud respecto a la superficie terrestre) y fuera del entorno “popular”, lo cual minimiza el riesgo de choque.
- Maniobrar los satélites en órbita LEO (alrededor de 500-700 Km. donde se encuentran la mayoría de los satélites de observación) para situarlos en órbitas neutrales de caída adecuadas con el fin de que se desintegren naturalmente en la atmósfera.
- El uso de mejores sistemas de estimación del riesgo de colisión y así evitar el choque en órbita de varios satélites.
- Introducir procedimientos de estimación y valoración de la basura espacial asociada a un proyecto espacial e intentar minimizarla desde la concepción del mismo
- Potencialmente utilizar elementos que recojan la basura espacial existente (especialmente para piezas de gran tamaño), pero esto a día de hoy representa una dificultad grande sobre desde el punto de vista financiero.


Por todo ello, lo más importante en estos momentos es la colaboración internacional entre los distintos organismos encargados de monitorizar y controlar los restos que se encuentran en el espacio, para intentar, en la medida de lo posible, evitar impactos como el producido entre el satélite estadounidense y el ruso. Además deberemos realizar una revisión de los algoritmos, así como de las medidas de detección que se han estado usando hasta el momento, porque lo que era un choque que no debía producirse ha ocurrido.


 




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