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La tormenta perfecta
Los habitantes de la costa atlántica de Estados Unidos describen La Tormenta Perfecta como una descomunal tempestad causada por la improbable combinación de aire caliente y bajas presiones provenientes del norte, aire frío y altas presiones provenientes del este y el resto de un huracán tropical que asciende desde Florida. Estos tres factores no se dan simultáneamente casi nunca. Todos recordamos el film, a más honor y gloria del héroe norteamericano.
En este momento, los defensores de los derechos fundamentales de los ciudadanos y todos nosotros, estamos sufriendo la tormenta perfecta contra aquello que tanto ha costado conseguir. Parece como si hubiésemos olvidado la sangre y sufrimiento que ha costado llegar a disfrutar la libertad y los derechos que formalmente se nos reconoce.
Por un lado, y no sólo en España, tenemos un estamento policial que con la excusa de defender el orden, actúa sin mesura y ofendiéndose cuando se les cuestiona con un mínimo de sentido común. Podríamos empezar en Londres con el asesinato del electricista Meneses por parte de los servicios de inteligencia policial ingleses, pasar las desproporcionadas actuaciones de los mossos, continuar por el descontrol de la Policía Nacional que guarda a los presos (caso José Luis Moreno) y acabar de nuevo en Londres con el ataque y posterior muerte de un simple trabajador que volvía a su casa a manos de un “bobbie”.
Esos mismos, y en coordinación con los creadores de opinión nos han metido a todos el miedo en el cuerpo convenciéndonos de que estamos en una lucha contra un terrorismo, que los ciudadanos no hemos ni alimentado ni armado, y contra una inseguridad ciudadana, que de hecho, es de las más bajas del mundo. El resultado, estamos accediendo a quedarnos sin privacidad. Los del coche blindado y escoltas, han vendido la intimidad , no de ellos, sino de los demás, por un plato de lentejas llenando de cámaras, ficheros y escuchas el país, que, de momento sirven, a lo más, para justificar las ansias de los más conspiranoicos, es decir, de ellos mismos.
Por otro lado, están obligando a pagar a estos mismos ciudadanos los platos rotos de una crisis que no han provocado. Los causantes se han ido de rositas, y con los bolsillos bien llenos.
Pero quien está sufriendo más ésta situación es la clase empresarial, sin olvidar la clase trabajadora. Una clase formada por pequeñas y medianas empresas, que es la única que se ha dedicado realmente a crear riqueza, crear empleo y arriesgarse, y que ha de tragarse una segunda taza del caldo de la crisis, al faltarle el apoyo y la financiación. Los demás estamentos se han sentado, tranquilamente, a vivir de la riqueza que generaban empresarios y trabajadores.
Finalmente, soportamos una pesada carga de hiperinflación de funcionarios y cargos de libre designación buscando primordialmente el clientelismo político, que han sido incapaces de recapacitar y adaptarse a los tiempos de crisis.
Y cuando la tormenta ha estallado, empresarios y trabajadores son los que, justamente, han perdido voz y peso. Se repite de nuevo la misma historia que hemos sufrido en este país desde los mal llamados Reyes Católicos, el “paso atras”.
Caso paradógico es la elección de la Ministra de Cultura, que está en la mejor tradición del “paso atrás” de la historia de España.
Cuando es momento de ser más imaginativo..., cuando es momento de cuestionarlo todo..., cuando es momento de apostar por lo novedoso..., por quien genera trabajo..., por periclitar regalías predemocráticas como el Canon Digital o la manera decimonónica de entender los derechos de Autor..., se escoge el camino inverso; defender lo obsoleto. No quedan muy lejos sus agresivas manifestaciones de desprecio a los internautas. Hasta el momento le ha importado más el p2p que todos los parados del reino.
Tenemos una Ministra de Cultura que ha vivido hasta el momento siendo guionista de un cine subvencionado hasta la saciedad; que ha sido defensora de los privilegios y de los intereses de unos pocos, que han logrado vivir estupendamente, en una posición de quasifuncionarios. Una ministra de cultura que ni tan siquiera ha respetado la diversidad lingüística del estado, devolviéndonos la imagen de esa España intolerante, llena de prejuicios, de subsidiados y funcionarios de la corona que nace con la expulsión de los judíos y acaba, de momento, con el franquismo.
Pero no es sólo la ministra. Es todo el gobierno en peso. No sólo no hay ningún miembro del Gabinete comprometido con las TIC y con sus empresarios; que sería lo mínimo; es que no hay, por no haber, nadie que sea ni tan siquiera esté, vinculado al mundo empresarial o de la investigación.
¿Cómo pueden predicar que avancemos, que nos arriesguemos, si todos ellos han vivido toda su experiencia vital con red, subvención y la inmensa mayoría de ellos, coche oficial desde que tuvieron uso de razón?
Realmente, estamos ante la Tormenta Perfecta.
Josep Jover
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