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EL ?BOCAZAS? CUARTO PODER
Tengo un amigo, socialista de cuando los socialistas iban a la cárcel por serlo, que por su trabajo recaló en un hotel de esos de cinco estrellas, tenedores y cucharas de la capital del Reino, la de toda la vida, que, por cierto, no es ni el “fashion” Reyno de Navarra ni el “fashion” Regne de València.
Escribo este artículo ahora, porque es cuando Miquel, emprendedor y empresario del ramo de la informática, me ha permitido contar la presente anécdota que le ocurrió personalmente. Han pasado siete años pero, si lo piensan, no ha perdido su vigencia, e indica que no sólo los políticos se dejan los “micros abiertos”.
La casualidad quiso que se celebrase en dicho hotel un evento que reunía a la flor y nata de la profesión periodística. El hotel, de tonos claros, tiene un amplio hall en el que hay, como en muchos, estratégicamente distribuídos diversos sofás donde la gente se puede reunir.
Tuvo, mi amigo, la mala fortuna de sentarse para tomar un café y consultar sus apuntes, justo al lado de una más que animada tertulia de periodistas, cinco, todos ellos “los primeras espadas” de la prensa autollamada “prensa nacional”, que no nacionalista. Al cabo de unos minutos, la conversación fué subiendo de nivel y mi amigo empezó, claramente, a oír frases que determinaban indubutativamente de quién y sobretodo, cómo hablaban.
“…¿pero que se ha creído ese que es?... sólo ha sido un puto Vicepresidente de Gobierno... A ver si ahora nos va a dejar en la estacada con lo mucho que hemos hecho por él...”. decía el de mayor edad.
“…Tranquilos...” , respondía otro, en tono conciliador y reconocible por ser actualmente el que presume de tener el medio digital más visitado de España, “...yo llamo a José María (no lo llamó Josemari) y lo pongo a caldo...”.
“...Él nos debe demasiados favores como para negarnos nada...” dijo uno, reconocible su personalidad por su barba al milímetro arreglada... y continuó “…como no acepte lo que proponemos le vamos a montar un pollo que se va a acordar.”
“...Nos debe a nosotros el estar gobernando... nosotros echamos a González de la misma manera que le hemos apoyado, cuando le ha interesado, contra Pujol y el resto de los nacionalistas...”, manifestó un tercero, ex-director ya de uno de los periódicos de más solera de la capital.
La única mujer, espetó ”sí... pero de los nacionalistas no vamos a poder esperar nada, … nada … salvo aumentar las tiradas, ... los nacionalistas tienen sus propios medios, …hemos de ocupar los nuevos medios y sobretodo “las locales”, antes que lo hagan otros. Y el dinero para hacerlo lo tienen ellos...”.
“… Cierto”, manifestó un cuarto, al que se le conocen innumerables achaques de salud, “... nos debe el tema del Constitucional... ¡Que bien que se cuidaron de llamarnos a las redacciones y a casa...!”
“...les hemos tapado demasiadas vergüenzas como para que ahora se echen para atrás...” apuntilló el tercero.
Mi amigo, prudente y sigilosamente, se levantó del sofá de ese hotel de la Castellana, llamó a través de su móvil al contacto que hasta ese momento esperaba esperaba, y salió corriendo para Barajas.
Mientras Miquel me lo contaba, razonaba atinadamente, sobre “en manos de quien estamos” y que la democracia no había llegado al cuarto poder, no pudimos más que reconocer que los peores tics del franquismo seguían aún vivos, al menos entre “las grandes plumas” de Madrid.
Podría ser una historia inventada... pero lo relatado ocurrió verídicamente. Desgraciadamente, semanas más tarde llegó el 11-M.
JOSEP JOVER