Tyler Cowen, economista estadounidense - Noticias.com

Ene 1, 2010 | Noticias

Estefanía Pérez.- ¿Por qué cree que el incentivo es el concepto clave en la economía, y no el dinero?

Tyler Cowen.- Los seres humanos tienen muchas motivaciones, no sólo el deseo de tener más dinero. Buscamos orgullo, “status”, y la sensación de que somos una buena persona. Una vez que haya una cierta cantidad de bienestar, no veo el dinero como el incentivo principal en la vida humana. La imagen que tenemos de nosotros mismos es lo que nos impulsa, en primer lugar y por encima de todo. Esto significa que nosotros, como economistas, no podemos analizar sólo el dinero. Tenemos que analizar la motivación humana desde un punto de vista más amplio.

E.P.- Muéstreme una empresa que lo haga especialmente bien...

Tyler Cowen.- Las empresas con éxito normalmente necesitan que sus trabajadores se sientan dueños de su propio destino, al menos en parte. Los empleados deberían sentir que pueden influir en su entorno. Deberían sentir que están progresando, y que sus contribuciones son apreciadas por la empresa.

E.P.- En un momento de crisis latente, ¿qué incentivos serían los más adecuados para mantener la moral de los trabajadores?

Tyler Cowen.- En primer lugar, creo que se está hablando mucho de esta crisis económica, y se la está sobrevalorando. Muchas economías están entrando en recesión pero hasta ahora la realidad no parece tan mala como nos la están mostrando los medios de comunicación. Dicho esto, las empresas necesitan retener el talento y a sus mejores trabajadores por todos los medios posibles. Los buenos empleados son realmente difíciles de sustituir, y además son los que hacen que la calidad de todos los que les rodean aumente por su influencia positiva.

E.P.- Supongo, no obstante, que el incentivo monetario también es adecuado de vez en cuando...

Tyler Cowen.- Hay trabajos que son muy rutinarios y que no necesitan demasiada especialización, como puede ocurrir en determinados departamentos de ventas. Ahí te encuentras con empleados que trabajan únicamente por dinero, y en estos casos el incentivo económico suele ser el que funciona mejor. Y dado que muchos comerciales trabajan solos, el puesto y el ambiente de trabajo es un tema mucho menos importante.

E.P.- ¿Cómo se mide el éxito de las políticas de incentivos?

Tyler Cowen.- Lo muestra la evolución a medio plazo: si mejora el rendimiento, es que ha funcionado. Para saberlo a corto plazo, hay que escuchar a los empleados. Recuerde la escena del Enrique V de Shakespeare, cuando el Rey Enrique se disfraza y camina entre los soldados.

E.P.- ¿Hay que camuflarse entre los empleados para saber qué piensan en realidad?

Tyler Cowen.- Cualquier directivo necesita fuentes de información realmente fiables y que estén muy en contacto con el entorno directo de la plantilla. Si no tiene eso, tiene un problema muy grande.

E.P.- ¿Cómo se valora el talento para saber qué incentivos merece un trabajador?

Tyler Cowen.- Creo que si tienes un verdadero tanlento entre tu plantilla, en pocos meses su valía será evidente. Te das cuenta en seguida. El problema entonces es conseguir retenerlo en tus filas, y para eso hay que entender perfectamente qué quiere esa persona de su trabajo, y ver si puedes dárselo.

E.P.- Las reuniones son cada vez más largas y la gente pierde mucho tiempo. ¿Tiene algún truco para hacerlas de una manera que incentiven más que adormezcan?

Tyler Cowen.- La mayoría de las reuniones son demasiado largas por una simple razón: no cuesta dinero estar hablando y hablando largas horas. La clave es pensar qué tipo de reuniones hacemos: si son para hacer que la gente se sienta involucrada y piense que está participando, entonces ya está bien que sean largas. Pero si son para resolver problemas, entonces hay que hacer varias cosas. No hay que invitar a más personas de las exclusivamente necesarias; las sillas no deben ser las más cómodas; la sala no debe ser la más agradable, y no hay que llevar cafés o snacks. Hay que centrarse directamente en el tema y fijar un tiempo máximo para la reunión.

E.P.- Más allá del trabajo, ¿los incentivos están en todas las esferas de la vida cotidiana?

Tyler Cowen.- Creo que todas las decisiones que tomamos están gobernadas por un incentivo. Ya sea enamorarse, criar a nuestros hijos, o cualquier otra cosa que nos motive. Entender bien qué es un incentivo para cada uno debería ser útil en literalmente cualquier esfera de la vida humana. Eso es lo que he intentado trazar en mi libro.

Fotografía: Jesús G. Feria, Fundación Rafael del Pino



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