Uno de cada tres pacientes con mielodisplasia desarrolla leucemia aguda

Jun 24, 2006 | Noticias


Uno de cada tres pacientes con mielodisplasia desarrolla leucemia aguda

Francisco Acedo Torregrosa

Actualizada: 24/06/2006

Los síndromes mielodisplásicos son la enfermedad de la sangre más común en personas mayores de 70 años

 

La sangre es el líquido fundamental que hace que la vida fluya por el cuerpo humano a través del corazón, arterias y venas. Es la encargada de suministrar a los tejidos de nutrientes cargados de vitaminas, anticuerpos y oxígeno además de transportar el CO2 a los pulmones. Su degeneración es previsible con el paso de los años, condición suficiente para que la sangre sufra trastornos en su capacidad funcional. Esta degradación del plasma sanguíneo puede desarrollar trastornos benignos (no cancerosos), así como cánceres que se producen en la sangre.

 

 

Los síndromes mielodisplásicos son una de las patologías hematológicas más comunes que se desarrollan en las personas mayores de 70 años. Son un conjunto muy heterogéneo de enfermedades en las que la médula ósea no funciona correctamente impidiendo la producción necesaria de células madre. El 40 por ciento de los pacientes afectados por mielodisplasia desarrolla una leucemia aguda, aunque los datos son muy variables en función del tipo de enfermedad de cada persona. Se estima que al año se diagnostican alrededor de 4.000 nuevos casos en España. A día de hoy, aunque se están realizando diferentes estudios epidemiológicos y se cree que existen factores medioambientales que pueden influir en la mielodisplasia, se desconoce la causa que los produce.

 

 

Anemia en casos de bajo riesgo

 

En el caso de las personas mayores con mielodisplasia, cuyo pronóstico es de bajo riesgo (la media de supervivencia está en torno a los diez años), los expertos sostienen la necesidad de que se realicen trasfusiones de sangre de por vida con el fin de disminuir su sintomatología. Una opción que aporta mejoras en la calidad de vida. Con esto, se pretende reducir sobre todo la anemia (presente en el 90% de los casos), que es el síntoma que manifiestan los enfermos mielodisplasicos con más frecuencia y para ello se utilizan factores eritropoyéticos, como la eritropoyetina, que en algunos casos evitan que los pacientes tengan que someterse a tantas transfusiones.

 

 

El único tratamiento curativo para los enfermos con síndrome mielodisplásico cuyo pronóstico es de alto riesgo es el trasplante alogénico, que consiste en la transfusión de un donante compatible para poder regenerar la sangre afectada. De no aplicar este procedimiento, los pacientes de alto riesgo pueden tener una media de supervivencia de unos meses o incluso unas semanas.

 

 

Según informa el Boletín “SaludPress” la mejor alternativa en el trasplante es tener un donante familiar compatible. Cuando éste no existe, debe iniciarse una búsqueda de donante de médula ósea en los registros internacionales o de sangre de cordón umbilical en los bancos de sangre. Esta última fuente de células madre tiene las ventajas de no requerir una compatibilidad completa con el receptor, por tanto hace que la probabilidad de encontrar una unidad apropiada para trasplante sea cuatro veces mayor (80% frente a 20%).

 

 

El éxito del trasplante depende de muchos factores, como la edad del paciente, el estado más o menos avanzado de la enfermedad y la existencia de un donante compatible. Los porcentajes de supervivencia una vez realizada la transfusión puede variar de un 30 a un 60%.

 

 

Difícil clasificación

 

El diagnóstico y la clasificación de los síndromes mielodisplásicos no son sencillos y muchas veces requieren de diferentes estudios y de la ayuda de especialistas en este campo. Por ello se creo el denominado “Registro Español de Síndromes Mielodisplásicos”. Dada la variabilidad del curso de la enfermedad, se han llevado a cabo estudios para predecir el curso del proceso en el paciente individual y así ajustar el tratamiento a ese pronóstico.

 

 





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